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jueves, 4 de octubre de 2012

La Trinidad: el N.T. e Intentos Tempranos a Entender y Expresar la Verdad



             El Nuevo Testamento

            Desde el principio la fe de Israel fue monoteísta (Deut 6:4-6).  Sin embargo la Iglesia primitiva no tuvo ninguna duda que el Cristo resucitado era Dios mismo.   El Trinitarianismo de la Iglesia primitiva fue una deducción de su convicción que Jesucristo y el Espíritu Santo eran Personas divinas.

            El proceso de formular esta convicción fue precipitado en los primeros tres siglos especialmente por el surgimiento de Gnosticismo y la Cristología del LOGOS en el segundo siglo, por el Sabelianismo en el tercer siglo y por arrianismo en el cuarto siglo.  

            Jesucristo es Dios

            Sus nombres y títulos de Cristo en el N.T. lo hacen claro que era más que simplemente un hombre:

            Verbo  El dicho “y aquel Verbo fue hecho carne” (Jn 1:14), relaciona a Jesús tanto a la Sabiduría de Dios en el A.T. (que tiene un carácter personal, Prvo 8) y a la Ley de Dios (Deut 30:11-14; Isa 2:3) como estas son reveladas y declarados en la salida de la Palabra por la cual Dios crea, se revela, y cumple su voluntad en la historia (Sal 33:6; Isa 55:10-11; 11:4; Apoc 1:16).  Hay aquí una relación cercana entre palabra y evento.  En el N.T. viene a ser más claro que el Verbo no es simplemente un mensaje proclamado pero es Cristo mismo (cp. Efes 3:17 y Col 3:16; I Ped 1:3 y 23; Jn 8:31 y 15:7).  Lo que Pablo expresa en Col 1, Juan expresa en su prologo.  En ambos pasajes (y en Heb 1:1-14) el lugar de Cristo como Él que al principio fue el Agente de la actividad creativa de Dios se asevera.  Al dar testimonio a estos aspectos de Jesucristo, es inevitable que el N.T. debe dar testimonio a su preexistencia.  Él fue “en el principio (Jn 1:1-3; Heb 1:2-10).

            Su venida misma (Luc 12:49; Mar 1:24; 2:17) le involucra en profundo auto-humillación (II Cor 8:9; Fil 2:5-7) en cumplimiento de un propósito ordenado para él desde la fundación del mundo (Apoc 13:8).  En el Evangelio de Juan él da este testimonio en sus propias palabras (Jn 8:58; 17:5, 24).

            Pero mientras su venida del Padre no involucra disminución de su deidad, sin embargo, hay una subordinación del Hijo encarnado al Padre en la relación de amor e igualdad que subsiste entre el Padre y el Hijo (Jn 14:28), porque es el Padre quien manda y el Hijo quien es mandado (Jn 10:36), el Padre quien da y el Hijo quien recibe (Jn 5:26), el Padre quien ordena y el Hijo quien cumpla (Jn 10:18).  Cristo le pertenece a Dios, quien es la Cabeza (I Cor 3:23; 11:13), y al fin sujetará todas las cosas a Él (I Cor 15:28). 

            Pero otros términos también indican que es más que cualquier criatura:

            "Señor" (CH p 34) se aplica a Dios en la LXX.  A veces en el Nuevo Testamento se aplica a Cristo como una forma cortés de hablar (Mat 8:2).  Otras veces indica posesión de autoridad (Mat 21:3; 24:42).  Pero a veces su uso es tan expresivo de grandeza y exaltación que claramente indica la deidad de Cristo (Luc 2:11; 3:4; Hech 2:36; I Cor 12:3; Fil 2:11).  Es el Nombre dado a él por el Padre, indicando que él es Mediador.  Indica que es Señor y Amo de su pueblo y ellos son su propiedad, dado por el Padre y comprado por él.  También tiene autoridad sobre todo (Mat 28:18; Apoc 19:16).

            Aunque Pablo también usa el título “Hijo de Dios”, con más frecuencia se refiere a Jesús como “Señor”.  Este término no originó con Pablo.  Se dirige a y se refiere a Jesús como Señor en los Evangelios (Mat 7:21; Mar 11:3; Luc 6:46).  Aquí el título puede referirse primeramente a su autoridad en enseñar (Luc 11:1; 12:41), pero también puede tener un significado más profundo (Mat 8:25; Luc 5:8).  Aunque con más frecuencia se le da después de su exaltación, él mismo citó Sal 110:1 y preparó por este uso (Mar 12:35; 14:62).

            Su señorío extiende sobre el curso de la historia y todos los poderes del mal (Col 2:15; I Cor 2:6-8; 8:5; 15:24) y debe ser la preocupación gobernante en la vida de la iglesia (Efes 6:7; I Cor 7:10, 25).  Como Señor él vendrá a juzgar (II Tes 1:7).

            Aunque su obra en su humillación también es el ejercicio de señorío, fue después de la resurrección y ascensión que el título “Señor” le fue conferido espontáneamente a Jesús (Hech 2:32ss; Fil 2:1-11) por la iglesia primitiva.  Oraron a él como orarían a Dios (Hech 7:59-60; I Cor 1:2; cp. Apoc 9:14,21; 22:16).  Su nombre como Señor está enlazado en la asociación más cercana con el de Dios mismo (I Cor 1:3; II Cor 1:2; cp. Apoc 17:14; 19:16; y Deut 10:17).  A él se les refieren las promesas y atributos del “Señor” Dios (KYRIOS LXX) en el A.T. (cp. Hech 2:21, 38; Rom 10:3 y Joel 2:32; I Tes 5:2 y Amós 5:18; Fil 2:10-11 e Isa 45:23).  A él se aplican libremente el lenguaje y las formulas que se utilizan de Dios mismo, a tal punto que es difícil decidir en un pasaje como Rom 9:5 si es al Padre o al Hijo a quien se refiere.  En Jn 1:1, 18; 20:28; II Tes 1:12; I Tim 3:16; Tit 2:13; y II Ped 1:1, a Jesús se le confiesa como “Dios”.  

            "Hijo de Dios"  Este título no es utilizado por Jesús de si mismo tanto como “Hijo del Hombre” (aunque vea Mar 12:6), pero es el nombre dado a él (Luc 1:35) por la voz desde el cielo en su bautismo y transfiguración (Mar 1:11; 9:7), por Pedro en su momento de iluminación (Mat 16:16), por los demonios (Mar 5:7) y el centurión (Mar 15:39).

            Este título “Hijo de Dios” es mesiánico.  En el A.T., Israel es el “hijo” (Exod 4:22; Ose 11:1).  El rey (Sal 2:7; II Sam 7:14) y posiblemente los sacerdotes (Mal 1:6) también tienen este título.  Jesús, entonces, al utilizar y reconocer este título, está asumiendo el nombre de Uno en quien el verdadero destino de Israel se cumplirá.

            Pero el título también refleja la conciencia filial única de Jesús en medio de tal tarea mesiánica (Mat 11:27; Mar 13:32; 14:36; Sal 2:7).  Esto tiene las implicaciones cristológicas más profundas.  Él no es simplemente un hijo sino el Hijo (Jn 20:17).  Esta conciencia, que se revela en momentos cruciales en los Evangelios Sinópticos, se considera en Juan como formando el fondo conciente continuo de la vida de Jesús.  El Hijo y el Padre son uno (Jn 5:19, 30; 16:32) en voluntad (Jn 4:34; 6:38; 7:28; 8:42; 13:3) y actividad (Jn 14:10) y en dar vida eterna (Jn 10:30).  El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo (Jn 10:38; 14:10).  El Hijo, como el Padre tiene vida y poder vivificante en si (Jn 5:26).  El Padre ama al Hijo (Jn 3:35; 10:17; 17:23-24) y da todas las cosas en sus manos (Jn 5:35), dándole autoridad a juzgar (Jn 5:22).  El título también implica una unidad de ser y naturaleza con el Padre, algo único de origen y preexistencia (Jn 3:16; Heb 1:2)   

            En el Nuevo Testamento el término se usa para indicar: (1) El nacimiento de Cristo - su vida terrenal tuvo un origen sobrenatural (Mat 1:18-24; Luc 1:35; Mr 1:1; 6:18-24; Jn 1:13); (2) La posición oficial de Cristo como Mesías (vea Mat 24:36; Mr 13:32; Jn 14:28).  (3) La posición de Cristo en la Trinidad. Así el título muchas veces indica la deidad de Cristo. Ser hijo en el oriente indica que es el mismo en sustancia e igual en oficio y posición (Jn 10:31-33,36).  Así el Nombre indica un sentido eterno, esencial y absoluto en relación al Padre como Primera Persona en la Trinidad.

            Aún es llamado “Dios” (Rom 9:5; Tit 2:13; Jn 1:1; Heb 1:8; I Jn 5:20).  

           
            El Espíritu Santo es Dios

            Las Escrituras hablan de El como una Persona Divina. En Jn 14-16 el pronombre masculino se aplica libremente al Espíritu. Es usado 13 veces aunque el sustantivo es neutro. En ciertas frases el Espíritu se asocia con el Padre y el Hijo de tal manera que muestra personalidad (Mat 28:18,19; I Cor 13:14). Además se identifica con nosotros como Persona (Hech 15:28).

            Tiene cualidades personales también: conocimiento (I Cor 2:10,11); voluntad (I Cor 12:11); intención (Rom 8:27); en Gal 5:22,23 todo es personal; se le puede contrísteser (Efes 4:30).

            Hace acciones personales: escudriña (I Cor 2:10); dice (Apoc 2:7); intercede (Rom 8:26); da testimonio (Jn 15:26); hace saber (Jn 16:13); guía (Rom 8:14); prohíbe (Hech 16:6,7); decide con respeto a dones (I Cor 12:11); llama a los hombres y les da oficios (Hech 13:2; 20:28).

            Su oficio como Paracleto (Consolador y Abogado) es algo personal (Jn 14:16).

            Se le puede tratar como una Persona: se puede mentir a El (Hech 5:3); blasfemar contra El (Mat 12:31,32); insultarlo (Heb 10:29); y contristarlo (Efes 4:30).

            También las acciones del Hijo y del Espíritu muestran que tienen los atributos de Dios mismo.  Por esto la Iglesia siempre ha considerado que se le debe entender a Dios como existiendo en tres Personas.

            Entonces desde el principio la Iglesia tuvo una fe trinitariana basada en la revelación de Dios en las Escrituras (Vea B.B. Warfield “La Doctrina Bíblica de la Trinidad” y “La Persona de Cristo”).  Sin embargo, pronto también personas llamándose cristianos empezaron a propagar otras ideas.  Por esto la Iglesia tenía que defender esta doctrina y luego formularla en términos científicos y en credos para hacerle claro que es lo que creyeron. 

Los Padres Apostólicos

            A veces lo que más tarde llegaron a ser considerados errores fueron los resultados de intentos genuinos de expresar las relaciones entre las Tres Personas que simplemente no probaron adecuados a la luz del desarrollo de la historia.  Pero también había ideas muy equivocadas y heréticas que tenían que corregirse.

            La doctrina de la Trinidad tuvo que ver con la cristología de la Iglesia.  Lo más enfático que era la Iglesia en insistir que Cristo es Dios, lo más importante era aclarar como Cristo se relacionó a Dios.  El punto de partido para reflexión sobre la Trinidad era el testimonio del N.T. a la presencia y actividad de Dios en Cristo y por el Espíritu. 

            Clemente de Roma menciona a los Tres en un voto: “Como vive Dios, y el Señor Jesucristo vive, y el Espíritu Santo”, y de nuevo en una pregunta “¿No tenemos a un Dios, y a un Cristo y a un Espíritu de gracia derramado sobre nosotros?” (I Clem 46:6).  Se supone la preexistencia de Cristo, porque él ha hablado por el Espíritu Santo en los Salmos (I Clem 22:1). El Espíritu Santo inspiró los ministros y profetas del A.T. (I Clem 8:1; 13:1; 16:2).  Pero no trata de explicar la relación entre los Tres.

            La segunda carta de Clemente de Roma informa a la iglesia “Hermanos, debemos pensar tanto de Jesucristo como de Dios, como del Juez de los vivos y los muertos” (II Clem 1:1).  “Siendo en primer lugar espíritu, Cristo el Señor, quien nos salvó, llegó a ser carne y así nos llamó” (II CLem 3:1).
           
            Según la Epístola de Bernabé el Espíritu inspiró los profetas del A.T. (6:14; 12:2; 19:7).   Cristo cooperó con el Padre en la creación (5:5; 6:12), conversó con Moisés (14:3) y antes de su encarnación recibió su mandato del Padre (14:6). 

            Ignacio que principalmente se oponía a ideas docéticas en contra a la humanidad de Cristo, sin embargo le llama “nuestro Dios, Jesucristo” (Efesios 16).  Claramente tiene la idea que Dios había mandado a su Hijo, el Mesías Jesús, quien había muerto, resucitado el tercer día, ascendido al cielo y regresaría en gloria (Efesios 18:2; Trailios 9; Esmirnios 1:1,2).  Cristo es Dios encarnado: “Hay un Medico quien es poseido tanto de carne como de espíritu; tanto hecho y no hecho; Dios existiendo en carne; verdadera vida en muerte; tanto de María como de Dios; primero posible y luego imposible, aún Jesucristo nuestro Señor.” (Efesios 7:2); “Dios mismo siendo manifestado en forma humana para la renovación de vida eterna” (Efesios 19:3). 

            Por el Espíritu la Virgin concibió a Cristo (Efesios 18:2).  Por medio de él Cristo estableció y confirmó los oficiales de la iglesia (Filadelfios 1:1).  Las Tres Personas se mencionan juntos (Efesios 9:1; Magnesios 13:1,2) y referencia a Cristo en su encarnación siendo sujeto al Padre (Magnesios 13:2). 

            El Didache es trinitario en su formula del bautismo (7:1-3) y en las oraciones de la eucaristía se dirige a Cristo como “el Dios de David” 

            En el Pastor de Hermas a Hermas le muestran una roca y una puerta y le dicen que representan al Hijo de Dios. El pregunta como esto puede ser porque la roca es antigua y la puerta nueva.  Se le responde que el Hijo de Dios es más antiguo que toda la creación y devino a ser el Consejero del Padre en su creación.  Por esta razón es antiguo.  Pero la puerta es nueva porque fue manifestado en los últimos días, para que los que serán salvos puedan entrar por ella al Reino de Dios.  Pero también Hermas tiene el costumbre de hablar del Espíritu Santo como “el Hijo amado” y de Cristo como el “Siervo de Dios”.  Parece que el Siervo fue adoptado por su cooperación con el Espíritu quien vivía en él.  Entonces Hermas tuvo ideas de biniterianismo desde la eternidad con el Hijo siendo adoptado para formar la Trinidad. 

            Los Apologistas

            Los Apologistas trataron de explicar la relación de Cristo con el Padre.  Básicamente vieron al Cristo preexistente como la Mente o Pensamiento del Padre.  Como manifestado en creación y revelación, fue su expresión.  Hablaron del LOGOS pero más en términos de Filón que del Evangelio de Juan.    

            Juistino Mártir (c 100-c 165) es quizás el más grande de los Apologistas, los escritores cristianos del segundo siglo quienes se preocuparon en defender el cristianismo frente a críticas paganas.  En su Primera Apología dice que la formula para el bautismo es en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (61:3, 10-13).  Arguyó que rastros de la verdad cristiana se podían encontrar en los grandes escritores paganos.  Su doctrina del Logos Spermatikos (el Verbo que da semilla) le permitió afirmar que Dios había preparado el camino para su última revelación en Cristo por indicios de su verdad en la filosofía clásica (I Apol 32:8; II Apol 8:1; 10:2; 13:3).  Así intentó relacionar el Evangelio con la filosofía griega, una tendencia que crecería en los siguientes siglos.  Pero el LOGOS era distinta de Dios por tres razones: a) Dios aparecía en el A.T. (Dial 56:4; 60:2) (en este punto parece tener una forma de subordinismo: “hay, y se dice que hay, otro Dios y Señor sujeto al Hacedor de todas las cosas; quien también es llamado un Ángel porque anuncia a los hombres cualquier que el Hacedor de todas las cosas.- sobre quien no hay otro Dios.- desea anunciar a ellos” [Dial 56:4]); b) por los pasajes en el A.T. (ejem Gen 1:26) donde Dios conversa con otro quien es un ser racional como él (Dial 62:2); c) por los textos sobre Sabiduría (Prov 8:22ss) (Dial 61).  “Perciben, mis oyentes, si prestan atención que la Escritura ha declarado que este Prole fue engendrado por el Padre antes de todas las cosas creadas; y que la que es engendrado es numéricamente distinto de lo que engendra, cualquiera admitirá” (Dial 129).  Es divino “Siendo el primogénito LOGOS de Dios, es aún Dios” (I Apol 63).  Es Dios y le adoramos.  “Porque después de Dios, adoramos y amamos al LOGOS quien es del Dios no generado e inefable, como también devino a ser hombre por nosotros, que llegando a ser participe de nuestros sufrimientos, podría también traernos sanidad” (II Apol 13:4).  Sale del Padre sin disminuir al Padre como una Palabra o fuego (Dial 61:2).  La distinción numérica no involucra el partir la esencia del Padre.  Este LOGOS se había encarnado en Cristo (I Apol 5:4; II Apol 10:1; Dial 63).  Pero es claro que está subordinado al Padre. 

            El Concepto del LOGOS    

            Logos es una palabra griego significando “palabra”.  También puede significar “pensamiento” o “racionalidad” y se le utilizó a referirse al orden, regularidad o armonía que los griegos vieron en el universo.  El uso de este término es un rasgo importante de los escritos de los Apologistas del siglo II. 

            El uso del concepto del LOGOS por Justino es parte de su intento de mostrar que cristianismo es una religión digna de hombres inteligentes.  Arguye que el cristianismo es el cumplimiento o culminación no solamente de la tradición judía del A.T. sino también de los mejores elementos en la tradición filosófica de Grecia.  El concepto del LOGOS fue usado en la filosofía griega.  Podría significar simplemente “palabra” (o sea una unidad de hablar o gramática) pero también podría significar “razón” en el sentido del poder de la razón, el poder de pensar racionalmente.  También podría tener el significado de “pensamiento”, como pensamiento y palabra se relacionan tan cercanamente.  También adquirió el significado de “orden” en el universo.  Los filósofos hablaron del LOGOS o “principio ordenante” que dirigió el universo.  Los cristianos también habían usado el término LOGOS en su teología, especialmente en el famoso pasaje en Juan 1.  También en el A.T. “la palabra de Jehová” es una idea importante.     

            Justino enfatiza que Cristo es el Verbo hecho carne, y especialmente que es el LOGOS de que todos los hombres son participes.  Dondequiera entre los poetas y filósofos se encontró la verdad, esto se debía ver como el resultado de la actividad del Verbo quien fue hecho carne en Cristo.  Justino arguye que Jesucristo es el Verbo quien hizo posible que todos los hombres pensaran racionalmente.  Fue el Verbo quien comunicó razón a todos los hombres en cada edad y quien hizo posible que los hombres llegaran a la verdad.  El mismo Verbo fue detrás del orden en el universo.  Para Justino el Verbo plantó semillas de verdad aún en escritores paganos.  Detrás de su pensamiento es la idea que es el Verbo quien da luz a cada hombre (Juan 1) para que dondequiera que se encuentra la verdad, dondequiera que los hombres usan su razón correctamente, Justino ve la actividad del Verbo divino.  La razón humana (LOGOS) es el resultado de la actividad del LOGOS de Dios.  En cada hombre hay la “semilla del LOGOS”, sembrada por el “Verbo cargador de semilla” (spermatikos Logos  II Apol 13).  Entonces los rastros de la verdad encontrados en los escritores paganos no están allí por accidente; están allí porque el Verbo divino ha sido activo entre todos los hombres desde el principio.  Justino escribe de Cristo como “el Verbo de quien cada raza de hombres fue participe”, y entonces “los quienes vivieron con razón (LOGOS) son ‘cristianos’ aunque se pensaron que fueron ateos” (I Apol 46).  El punto de Justino aquí no es que todas las religiones llevan a Cristo sino que los que viven por la luz de la razón son, si lo saben o no, siendo guiados por Cristo, el verdadero LOGOS.  Arguye que las verdades que los poetas y los filósofos conocían solamente oscura y parcialmente han sido dado su expresión más plena en Cristo.  Además, “Cualesquiera cosas fueron dichas correctamente entre todos los hombres son la propiedad de nosotros los cristianos” (II Apol 13).  Está arguyendo que el cristianismo resume no solamente el A.T.  pero también los mejores elementos en la tradición intelectual griega, así que llegar a ser un cristiano no es, para usar una expresión moderna, “suicidio intelectual” sino es en realidad llegar a ser un filósofo, un “amante de la sabiduría”, en el sentido más pleno del término.  El cristianismo no es entonces una religión de superstición y barbaridad; no es una religión simplemente para los no educados y los ignorantes.  En realidad el cristianismo presenta en su plenitud aquella verdad que fue conocida solamente parcialmente por los sabios griegos.  Cristo, el LOGOS quien llegó a ser carne fue el mismo LOGOS quien comunicó un grado de verdad a los poetas y filósofos.  Por creer en Cristo los hombres pueden encontrar la verdad en toda su plenitud. 
           
            Justino ve al Verbo como la expresión del Ser del Padre.  Ve al Verbo como un Ser distinto y personal.- fue al Verbo que Dios dijo “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.  También fue el Verbo quien apareció y habló en las teofanías del A.T.  Mientras el Verbo fue un concepto abstracto a los griegos, a Justino él es un Ser divino distinto y personal.

            Tatiano, Teofilo y Atenagoro siguieron a Justino en su doctrina del LOGOS.  Ninguno de los Apologistas tuvo una doctrina desarrollado del Espíritu Santo, pero todos le vieron como un Tercero en la Triada de Dios.

            Comentarios Suplementarios sobre el Modelo del LOGOS

            Ventajas de Usar el Término LOGOS

1.                  Fue un término con que los paganos educados fueron familiarizados.

2.                  Fue un término que ayudó quitar cualquier mal entendimiento causado por la expresión “Hijo de Dios”.  Los dioses greco-romanos tuvieron hijos e hijas y el uso cristiano de “Hijo de Dios” sin explicación alguna, podría crear en la mente pagana tal idea.  La idea del LOGOS enfatizó que “Hijo” en este caso no tuvo el significado físico sino más bien que la generación del Hijo se podría comparar a la manera en que una mente genera o produce una palabra o pensamiento.

3.                  El término se podía usar a enfatizar la relación cercana entre el Padre y el Verbo \ Hijo y también a enfatizar la distinción entre ellos.  Una mente y el LOGOS que produce son distintos pero cercanamente relacionados.


Desventajas del Modelo del LOGOS

            Los Apologistas mismos no apreciaron plenamente algunas de estas desventajas.  Primeramente necesitamos retroceder al punto de vista de los Apologistas en cuanto a la creación, que básicamente fue que Dios creó todas las cosas a través de su Palabra,  Teofilo indicó la relación entre el LOGOS “inmanente” y el LOGOS “expresado”.  El cuadro que tiene es de una palabra en la mente llegando a ser una palabra expresada.  Entonces el modelo es de Dios el Padre expresándose o mandando su Palabra para crear el mundo.  De esto surge la pregunta: ¿Qué fue el LOGOS antes que Dios el Padre empezó la obra de creación? ¿Fue el LOGOS un ser distinto personal? O ¿fue el LOGOS más como un pensamiento impersonal en la mente del Padre?  ¿No poseía una realidad distinta antes de ser mandado en la obra de creación?  Las siguientes dos ideas se enlacen cercanamente en los Apologistas: a) el mandar de la Palabra y b) la creación del mundo.  Pero se da la impresión que a) está en algún sentido dependiente de b).  Otra pregunta que surge por causa de este modelo es que el LOGOS parece ser subordinado a, o en un nivel más bajo que, el Padre.  Esto es porque los Apologistas tuvieron la tendencia de hablar del LOGOS como un tipo de término medio entre Dios y la creación.  Se da la impresión que Dios el Padre es trascendente y en algún lugar remoto del mundo, mientras el LOGOS, el Agente o Instrumento de Dios, es realmente activo en el mundo.  Es el LOGOS quien, como si fuera, “se involucra”.  Este indicio de subordenacionismo en los Apologistas no fue intencional, porque las implicancias plenas del modelo del LOGOS nunca fueron exploradas por ellos.  El concepto no estaba siendo explorado exhaustiva o sistemáticamente.           

            Los Apologistas estaban intentando explicar teología cristiana a intelectuales no cristianos y su problema es uno que afecta la teología en cada etapa.  Es el problema de saber cuando y como usar conceptos o maneras de pensar no cristianos para explicar la fe cristiana.  Los Apologistas intentaron usar el concepto del LOGOS como un puente entre el cristianismo y la filosofía, sin embargo el modelo crea una tensión.  Doctrina cristiana enseñó que el Hijo eterno fue una Palabra personal, mientras el concepto griego del LOGOS fue uno impersonal.  

            El concepto del  Logos sería muy importante más tarde en la teología de la Iglesia.

jueves, 10 de marzo de 2011

El Pacto de Gracia

La Fuente de la Salvación: El Pacto Divino.

(II Confesión de Londres 1689 Cap 7)

En el Antiguo Testamento, la palabra usada para "hacer" un pacto es "cortar". Un pacto es un acuerdo entre dos o más personas que son generalmente iguales. Pero un pacto puede ser impuesto por un superior.

Dios exige sus demandas y hace sus promesas y el hombre toma los deberes impuestos y hereda las bendiciones. En el pacto de obras el hombre podía alcanzar los requisitos. Podía, como Dios le creó, hacerlo.

En el pacto de gracia es dado poder hacerlas solamente por la influencia regeneradora y santificadora del Espíritu Santo.

1. El pacto de Redención: El hombre por su caída, no puede alcanzar las demandas de Dios, pero Dios por Su gracia lo salva (Confesión 1689).

Dios y Su pueblo son las partes en el pacto. Debemos distinguir entre el pacto de redención entre el Padre y el Hijo (que es eterno) y el pacto de gracia entre Dios y Su pueblo (que funciona en tiempo e historia).

A. ¿Que es el Pacto de Redención?

Es el pacto eterno entre el Padre y el Hijo respecto a la iglesia (Sal 2; Jn 17).En la Trinidad (comunión entre la deidad) El Padre y el Hijo pueden ser los objetos de la acción de cada uno al otro. La Trinidad es un misterio enseñado claramente en las escrituras y es esencial al evangelio.

El pacto de redención es el plan eterno de Dios para redimir y unir en un solo cuerpo a todos los objetos de Su gracia. El Padre representa a la Trinidad. El Hijo representa a Su pueblo.

B. El Lugar de Cristo en el Pacto de Redención.

1. El es la garantía - la palabra se usa en Heb 7:22. Se hace responsable por las obligaciones legales de otros. Cristo cumplió plenamente con las demandas justas de Dios. Emprendió la expiación de los pecados de Su pueblo (Isa 53).

2. El es Representante o Cabeza. Como el Postrer Adán (I Cor 15:45) representa a todos los que el Padre le ha dado (Jn 6:37).

Esta obra dada al Redentor incluyó el tomar nuestra naturaleza, humillarse a nacer de una mujer y estar en la condición de hombre. Llegaría a ser carne, hecho en todas cosas como Sus hermanos pero sin pecado (Heb 2:17). Nacería bajo la ley (Gal 4:4). Consintiendo voluntariamente a cumplir toda justicia por guardar la ley de Dios perfectamente como se aplica al hombre. Cargaría nuestros pecados y la maldición que el pecado impone. Sufriría la ira de Dios contra el pecado y por el sacrificio de sí mismo haría propiciación por nuestros pecados. Esta obra incluye toda Su vida terrenal, Su humillación, tristeza y sufrimiento y Su muerte en la cruz cuando Dios le abandonó.

A Cristo le fue prometido del Padre:

I. Un cuerpo apto y preparado como Su tabernáculo terrenal; no contaminado por el pecado y así sin mancha (Heb 10:5).

II. El Espíritu de Dios sin medida (Jn 3:34) para llenarle Su naturaleza humana con gracia y fuerza para Su misión.

III. La presencia del Padre para apoyarle y consolarle y la seguridad de que finalmente heriría a Satanás bajo Sus pies (Gén 3:15).

IV. Liberación del poder de la muerte (Sal 16; Hech 2:23-31) y exaltación a la diestra de Dios en los cielos (Fil 2:9- 11);toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mt 28:18) puesta en Sus manos para unir y redimir finalmente a Su iglesia (Col 1:18; Efes 1:20-23).

V. La seguridad de que El como Cabeza de la iglesia mandaría al Espíritu Santo a quienes quiere para renovar sus corazones a consolar y sostenerles y a calificarles para Su servicio y reino (Hech 2:33).

VI. La garantía de que todo lo que el Padre le había dado vendría a El y serían guardados por El para que nadie perezca (Jn 6:37-39).

VII. La promesa que una multitud que nadie puede contar llegaría a participar de Su redención y finalmente que el reino Mesiánico abrazaría todas las naciones de la tierra (Apoc 7).

VIII. En todo esto Cristo vería el fruto de la aplicación de Su obra y quedaría satisfecho (Isa 53:11) y entonces Dios sería todo en todos y Cristo entregaría el reino a Su Padre, siendo cumplido el pacto de redención (I Cor 15:25-28).

C. Pruebas Bíblicas para el Pacto de Redención.

En Zac 6:13 se halla el nombre "Consejo de Paz" que tiene un sentido mesiánico refiriéndose a la unión de los oficios de rey y sacerdote de Cristo. Mientras no se puede usar este pasaje para probar que el Consejo de Paz es un Consejo eterno sin embargo, esta doctrina se puede establecer de otras partes.

I. Las escrituras muestran que el plan de redención era parte del decreto divino (Efes 1:4,5; 3:11; II Tes 2:13; II Tim 1:9). Las escrituras revelan un diseño definido en la economía de la redención. El Padre la origina, el Hijo la ejecuta y el Espíritu es el que aplica la salvación. Esto indica un propósito y acuerdo dentro de la deidad: un pacto de redención.

II. Ciertos pasajes de las escrituras muestran que el plan de salvación de Dios era un pacto. Cristo se refiere a promesas hechas a El desde la eternidad y a una comisión recibida de Su Padre (Jn 5:30; 6:38-40; 17:4-12). Pablo en Rom 5:12-21 y I Cor 15:22 presenta a Cristo como Cabeza de un pacto.

III. Cuando las escrituras indican los elementos esenciales de un pacto: partes contratando, promesas y condiciones entonces debemos reconocer la existencia de un pacto.

Sal 2:7-12 Personas nombradas y promesas dadas. El Nuevo Testamento endosa el carácter mesiánico de este pasaje (Hech 13:33; Heb 1:5; 5:5).

Sal 40 nos muestra al Mesías gozar en hacer la voluntad de Dios (Heb 10:5-7). También reclama un galardón (Jn 17:5) y se refiere a Su pueblo y Su futura gloria como un galardón dado a El por el Padre (Jn 17:6; Fil 2:9-11).

IV. La idea de un pacto de redención tiene que ver con el Mesías en ciertos pasajes del Antiguo Testamento (Sal 89:3 basado sobre II Sam 7:12-14 se muestra mesiánico en Heb 1:5).

Isa 42:6 habla del Mesías. Jehová dice "te pondré por pacto al pueblo". Cuando en Sal 22:1,2 y Sal 40:8 el Mesías habla de "Su Dios" está usando el lenguaje del pacto.

D La Relación de Este Pacto con el Pacto de Gracia.

I. L. Berkhof dice,"El consejo de redención es el prototipo eterno del pacto de gracia histórico". El pacto de gracia tiene al Dios eterno y al pecador, elegido en Cristo como su Garantía, como las partes. El pacto de redención tiene al Padre y al Hijo como Cabeza de los elegidos, como las partes.

II. El consejo de redención es el cimiento eterno sobre el cual reposa el pacto de gracia. Si no hubiera un consejo de paz entre el Padre y el Hijo no habría ningún pacto entre el pecador y el Dios eterno.

III. El consejo de redención hace efectivo el pacto de gracia porque provee los medios y el motivo por establecer y ejecutar al último. Solamente por fe obtiene el pecador las bendiciones del pacto. En el consejo de redención el camino de fe es abierto y decretado. El Espíritu Santo, quien despierta al pecador y le concede el arrepentimiento, fue prometido a Cristo por el Padre y el aceptar la vida por fe fue concedido por Cristo (Hech 5:31). Ambos son dos lados, un eterno, el otro histórico, del mismo pacto de misericordia.

2 El Pacto de Gracia (II Con Baut 1689 cap 7; CB 17; CD II R II; CM p 12,20)

Como el anterior, este tiene a Dios como su Autor. En ambos la promesa es la de vida eterna y el propósito fundamental es la gloria de Dios. Vemos la inmutabilidad del acercamiento de gracia, de Dios al hombre en términos del pacto. Aunque los detalles y términos son diferentes en diferentes situaciones, es una equivocación tratar los pactos como aislados ignorando la naturaleza esencial de las relaciones de Dios con el hombre y la totalidad de la experiencia humana. Pero hay puntos de distinción (vea el pacto de obras y el pacto de gracia).

En el primero Dios aparece como Creador y Señor.

En el último Dios aparece como Redentor y Padre.

En el primero el hombre aparece como criatura de Dios en una relación correcta con Dios.

En el último el hombre aparece como pecador y solamente puede aparecer como representado en Cristo.

No hay mediador en el pacto de obras.

Hay mediador en el pacto de gracia.

El anterior era contingente en la obediencia total del hombre.

El último descansa sobre la obediencia segura de Cristo.

En el anterior el camino hacia la vida dependía de guardar la ley.

En el último el camino hacia la vida es por fe en Cristo la única y suficiente justicia de Su pueblo.

A. Las Partes en el Pacto.

Dios toma la iniciativa y decide, en una manera llena de gracia, la relación en que la segunda parte será delante de El.

El pecador elegido en Cristo. Mientras algunos teólogos reformados ven el pacto de gracia incluyendo toda la humanidad, la mayoría están de acuerdo de que el pacto de gracia es entre Dios y los elegidos. En las escrituras primitivas no se ve límites y todos podrían ser incluidos, pero al llegar al tiempo de Abraham hay una limitación que es más y más clara.

Carlos Hodge dice "el pecado grande de los que escuchen el evangelio es que rechazan aceptar de ese pacto y entonces se ponen afuera de su alcance". Esto es verdad si lo entendemos decir que tal pecado excluye al pecador impenitente. El pecador elegido, sin embargo, siempre está dentro del pacto, por causa de Cristo, su Garantía.

Mientras el evangelio se dirige a todos los hombres y todos son responsables igualmente, como dice Hodge "todo el esquema de redención tiene referencia especial a los dados por el Padre al Hijo".

Nuestro pensar en cuanto a las partes llegará a ser mas claro si recordamos que el pacto de redención es la base eterna del pacto de gracia y que el posterior es la expresión histórica del anterior.

Que el pacto de gracia da testimonio y bendice a todos, no lo negamos pero como expresión de bendición, de promesas ricas aceptadas por fe, que es el don de Dios y como un privilegio que se realiza por el poder y la influencia del Espíritu Santo, sin duda alguna se establece como un pacto entre Dios y los elegidos (Jer 31:33,34; Heb 8:8-12; Gal 3:29).

B. La Posición de Cristo en el Pacto.

Aunque se dice que el pacto de gracia es entre Dios y los elegidos, en que Dios promete y el pecador acepta, la salvación por fe en Cristo, solamente es en Cristo que el pecador tiene su posición en el pacto. Entonces Cristo, mientras no es una parte contrayente, en este pacto, en este sentido estricto, es su Mediador. Su relación al pacto es de importancia vital. No podía existir sin El. El oficio de Mediador de Cristo quiere decir mucho más que en el sentido moderno.

I. Fue solamente en base de Su obra que Dios entró en este pacto de gracia con los elegidos.

II. Como Garantía El garantiza el cumplimiento de todas las promesas y condiciones del pacto.

III. Así se puede decir que El mismo es nuestra salvación, Su sangre es "la sangre del pacto"; Su muerte es un sacrificio federal que unió a las partes del pacto y aseguró el cumplimiento de todas sus condiciones. La cruz hace seguros los dones de la gracia de Dios (Efes 4:7-11) y la perseverancia de los elegidos en fe y obediencia.

C. La Promesa del Pacto de Gracia.

La promesa central se expresa mejor en las palabras; "Yo seré tu Dios y El de tu descendencia después de ti" (Gén 17:7).En más detalle, como se desarrolla por todas las escrituras.

I. Bendiciones temporales, simbolizando privilegios espirituales (Heb 11:7-10).

II. La promesa de justificación y la adopción de hijos con derecho a la vida eterna (Gen 15:6).

III. La promesa del Espíritu Santo para aplicar la salvación y para su función práctica de la redención.

IV. La seguridad de glorificación final (Sal 16:11; 73:26-28; Jer 31:33,34; Ezeq 36:27; Dan 12:3; Gal 4:5,6; Tit 3:7; Heb 11:7; Stg 2:5).

La respuesta del hombre así garantizada por la cruz de Cristo se ve en la nueva relación que sostiene como una mujer a su marido, una esposa a su esposo, un hijo a su padre. En cada caso se ve un amor confiado y devoto. Cuando Dios dice "Seré tu Dios" el creyente responde. Dios promete justificación y perdón de pecados, adopción y vida eterna, y el hombre en Cristo responde por confiar en Cristo por el tiempo y por la eternidad, y por una nueva vida de obediencia. La fe no es una condición del pacto (la elección es incondicional) sino una condición dentro del pacto - es la manera de gozarse de todos los otros dones del pacto de gracia.

D. La Permanencia del Pacto de Gracia.

Por esto queremos decir que el plan de salvación de Dios ha sido lo mismo en todas las épocas.

I. El pacto es Trinitariano por naturaleza. Tiene su origen en el amor predestinaría del Padre, su cumplimiento en la obra redentora del Hijo y su realización en las vidas de los hombres por la aplicación de una redención cumplida por el Espíritu Santo (Jn 1:16; Efes 1:1-4; 2:8; I Ped 1:2).

II. El pacto es eterno (Gén 17:19; II Sam 23:5; Heb 13:20). Hablando humanamente tenemos en mente "la eternidad futura" o la permanencia de este pacto. Se queda para siempre efectivo y es inviolable.

III. Esencialmente es lo mismo en cada época del tiempo aunque su forma de administración puede cambiar. Abraham (Gén 17:7), Sinai (Ex 19:5; 20:1,2), Israel en Moab (Deut 29:13), David (II Sam 7:14), el Nuevo Pacto (Jer 31:33;Heb 8:10). Cristo muestra el hecho de que porque Dios es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, estos patriarcas poseen vida eterna (Mat 22:32).

La Biblia hace claro que hay solamente un evangelio por lo cual los hombres se pueden salvar, y el evangelio, siendo la revelación del pacto de gracia, sigue que hay solamente un pacto. El evangelio verdadero fue proclamado en germen en Gén 3:15. Fue predicado a Abraham. Gal 3:8 señala la manera en que Abraham obtuvo la salvación como típico de la experiencia de los creyentes del Nuevo Testamento y le llamó a Abraham "el padre de los creyentes". Para Pablo el pacto con Abraham todavía funciona (Rom 4:9-25; Gal 3:7-9,17, 18; Heb 6:13-18). El Mediador del pacto es el Cristo que nunca cambia (Heb 13:8;Hech 4:12). Todos los que están en Cristo sin consideración de raza son herederos del pacto (Gal 3:6-29).

Los Romanistas enseñan que los que vivían antes de Cristo no fueron salvados. Están en sus pecados ignorados.

E Los Pactos Históricos

Históricamente había varios pactos establecidos por Dios. Estos se relacionaban hasta con la creación y providencia de Dios (Jer 32:20, 25 cp. Gén 8:22). En esto se ve “Las ordenanzas de Dios....inamoviblemente establecidas por la ordenación, el poder y la fidelidad de Dios” (J. Murray).

El Pacto Post-diluviano con Noé (Gén 9:9-17)

1. Este fue concebido, inventado, determinado, establecido, confirmado y dispensado por Dios mismo (Gén 9:9 cp. 11-13, 17).

2. Fue universal en su alcance (Gén 9:9-10) y trabaja para bien aún para los que no tienen un entendimiento inteligente de él. Pero está acompañado por revelación y se espera que los hombres le entiendan.

3. Es incondicional.

4. Es unilateral aún en su seña que solamente Dios efectúa y que declara su fidelidad (Gén 9:16).

5. Es sempiterno (Gén 9:16). Esto resulta de y da testimonio a su divinidad. Es un pacto con la creación, no específicamente con el hombre como hombre. (Cp. el pacto pre-diluviano con Noé Gén 6:18, 22 que tiene una condición de obediencia.) Los mandamientos son soberanos y unilaterales. Co-operación es la de respuesta que la gracia del pacto contiene y demanda.

El Pacto con Abraham (Gén 15; 17)

Este pacto muestra nuevos rasgos.

1. El juramento auto-maledictorio de Dios (Gén 15:8-18)

2. El guardar y romper el pacto (Gén 17:9-10, 14)

Es posible traspasar el pacto (Deut 17:2), abandonarlo (Deut 29:25), estar inestable en él (Sal 78:27), tener una disputa del pacto (Lev 26:25) y sufrir las maldiciones de él (Deut 29:20).

Se caracteriza por:

1. Su soberanía e intimidad.

2. Obediencia. Esta es “una necesidad surgiendo de la intimidad y espiritualidad de la relación religiosa involucrada” (J. Murray).

“La más grande la gracia, lo más acentuada llega a ser la soberanía de la administración.” (J. Murray). La responsabilidad del hombre por guardarle no interfiere con esto. “El disfrutar continuo de esta gracia y de la relación establecida es contingente del cumplimiento de ciertas condiciones.” (J. Murray). La relación del pacto ya está establecida.

3. Es discriminatorio.

El Pacto con Moisés (Ex 19-24)

Se pregunta si este es un acuerdo con condiciones. Hay condiciones allí, pero también estaban en el pacto con Abraham.

Liberación de Egipto estaba a base del pacto con Abraham (Ex 2:24; 3:16-17; 4:4-8; Sal 105: 8-12, 42-45; 106:45).

La espiritualidad del pacto es como la del pacto con Abraham (Ex 6:7; Deut 29:13). Como liberación se debe al pacto con Abraham, él con Moisés es una continuación de esto. El pacto ya existe (Ex 19:5-6). Obediencia procura el disfrute de las bendiciones de él. No es una condición para hacer el pacto. La sangre “ fue simplemente la confirmación o sello del pacto establecido y de la relación constituida” (J. Murray) (Ex 24:7-8).

El pacto fue una disposición soberana (Ex 34:27-28; Lev 24:8; Núm 18:19; 25:13). Si es un pacto sempiterno entonces debe ser uno y el mismo con el pacto con Noé. De otro modo debemos regresar a ideas Dispensacionalistas. (¿El carácter sempiterno de la promesa de la tierra de Canaan sugiere un milenio?)

El Pacto con David (II Sam 7: 12-17; Sal 89:3, 4, 28, 34; 132:11ss)

El énfasis aquí es en la seguridad, determinación e inmutabilidad del pacto y de la promesa. Este pacto es explícitamente mesiánico (Isa 42: 1, 6, 49:8; cp. 55:3,4). Es una dispensación unilateral y soberana.

El pacto sempiterno que Jehová hace con el pueblo es correlativo con el hecho que él ha dado al Siervo como un pacto del pueblo. La misión mesiánica está en términos del pacto (Mal 3:1).

El es el Ángel del Pacto porque viene en prosecución de la promesa y del propósito del pacto, y él mismo es el Pacto porque las bendiciones y provisiones del pacto son a tal punto enlazadas con él que él mismo es la encarnación de estas bendiciones y de la presencia de Jehová con su pueblo que el pacto asegura.

Isa 55:3 no es contractual sino unilateral.

El Pacto en el N.T.

Desde el principio hay hechos redentores en cumplimiento del pacto con Abraham (Luc 1:68-74). Hay comparaciones con la redención de Egipto. Representa la misma fidelidad a la promesa y juramento del pacto en ambos casos. Hasta aquí hay continuidad en el pacto.

Pero el N.T. habla de “Pactos” (plural) (Rom 9:4; Efes 2:12). De nuevo hay enlaces con la promesa.

El pacto es inmutable, seguro e inviolable (Gál 3:15-17).

1. Hay un contraste entre el antiguo y el nuevo pacto, pero la idea todavía es la del pacto. El Nuevo Pacto es el cumplimiento de él con Abraham (Luc 1:72, 73; Gál 3:15ss). La gracia y la promesa son las mismas en el antiguo y en el nuevo pacto.

La sangre de Cristo es la sangre del Nuevo Pacto (Mat 26:28; Mar 14:24; Luc 22:20; I Cor 11:25). El Pacto es una designación del sumo total de la gracia, bendición, verdad y relación asegurado por la sangre sacrificial que él derramó.

El Nuevo Pacto es el ministerio del Espíritu como el Espíritu de Vida (II Cor 3:6-8), el ministerio de justificación (II Cor 3:9) y libertad (II Cor 3:17). Es la bendición más alta de y la relación más cerca de Dios.

Es un pacto con un ministerio más excelente (Heb 8:6) en términos de acceso a Dios conseguido y comunión con él mantenida (Heb 8:10).

Las promesas son mejores (Heb 8:6). Sus leyes son más estrictas, pero habilidad a obedecer es dada (Heb 8:10). Dispensa perdón de pecados (Heb 8:12). La difusión de conocimiento se universaliza (Heb 8:11).

2. La muerte del Testador (Heb 9:16-17). Se hace uso de esto para ilustrar “la eficacia trascendente de la muerte de Cristo en conseguir los beneficios de la gracia del pacto” (J. Murray). De nuevo se nota su carácter unilateral.

Varios pactos son constitutivos de épocas en el desarrollo y la efectuación de la voluntad redentora de Dios.

viernes, 21 de enero de 2011

Acercamientos a la Teología del A.T

Teología del A.T. como una disciplina distinta generalmente se considera tener sus origines en J. P. Gabler (1753-1826) quien por primera vez introdujo la distinción entre teología bíblica y teología sistemática en 1787. Aunque la Reforma había devuelto la Biblia a una posición central, escolasticismo católica se había reemplazado por escolasticismo protestante y la Biblia fue utilizada como una mina para textos de prueba para la teología sistemática. La distinción dio una nueva prominencia a la idea que la Biblia contenía su propia teología que se tiene que estudiar aparte de formulaciones dogmáticas de ella.

Siguiendo el Hipótesis Documentario de Wellhausen (en los 1870’s) el acercamiento de “Historia de Religiones” dominó el estudio del A.T. así reduciendo el A.T. a “una colección de materiales de periodos desconectados conteniendo reflexiones israelitas de religiones paganas. Entonces durante este periodo teología del A.T. fue eclipsada por religionsgeschichte.

Solamente fue en la décadas después de la Primera Guerra Mundial que la teología del A.T. empezó a salir como una disciplina distinta y sobresaliendo con la publicación del primer tomo de la Teología del A.T. por Eichrodt en 1933.

1. El Acercamiento Sistemático

Este es el acercamiento tradicional, que se ha prestado de la teología sistemática, agrupando las materiales en tres secciones principales: Dios, Hombre y Salvación. La critica principal en contra a este método es que impone una estructura externa sobre el A.T., últimamente presentando una teología enraizada en el A.T. más bien que la teología propia del A.T.

2. El Acercamiento De Desarrollo

Este intenta considerar la fe y teología del A.T. en diferentes etapas: Patriarcal, Mosaica, Profética, Postexilica. Lo fuerte de este acercamiento es que enfatiza el desarrollo de la fe del A.T. Su debilidad es que se complica por el asunto de fechar la literatura y entonces es difícil practicar con consistencia.

3. El Acercamiento Fragmentario

Este presupone que cada libro/ autor/ fuente refleja su propia teología que no necesariamente armoniza con la de otros. Este acercamiento enfatiza la diversidad del A.T., generalmente a costo de su unidad, tanto en asuntos fundamentales como en los periféricos.

El Problema de un Centro para el A.T.

Como Hasel reconoce, el asunto del ‘centro’ del A.T. se queda como un problema no resuelto para el estudio del A.T. Hay varias escuelas de pensamiento.

1. Posiciones de Centro Simple

Varios teólogos del A.T. han intentado estructurar la teología del A.T. alrededor de un tema organizador. Como base de su acercamiento seccional al A.T., Eichrodt escogió “Pacto” como el principio organizador y integrador. Varios otros le siguieron en esto. Apoyando esta elección es el hecho que Pacto es prominente en el A.T., especialmente en el Pentateuco y la Historia Deuteronómica. El material legal del A.T. se puede ver como las estipulaciones detalladas del Pacto. El Pacto se puede ver como el cemento que mantenía la liga de tribus unida. Los profetas claramente funcionaron dentro de un marco del Pacto, a pesar de la falta del uso de la terminología. Pactos del Medio Oriente Antiguo muestran que el concepto del Pacto fue importante en el mundo secular tan temprano como el periodo de Moisés.

En contra de identificar el Pacto como el centro del A.T., sin embargo, es el hecho que, al igual que con muchos propuestos centros simples, no integra totalmente todo el A.T..- casi todas las teologías del A.T. han tenido dificultades en tratar con los libros sapienciales del A.T.

Se han propuesto otros centros alternativos.- la mayoría identificando algún aspecto de Dios.- santidad, comunión, promesa, presencia, elección.- pero estos o no son suficientemente comprensivos para la rica diversidad de la material del A.T., o son tan amplios que llegan a ser un tópico que es solamente el comienzo del debate.

2. Posiciones de Ningún Centro

Von Rad fuertemente negó la existencia de un centro temático en el A.T., manteniendo que cada libro tuvo su propio centro. Además, en el pensamiento de von Rad, el A.T. presenta no tanto una unidad teológica como una Historia de Salvación (Heilsgeschichte) Las varias teologías del A.T. se mantienen unidas por actualización de las tradiciones históricas. Otros eruditos han seguido a von Rad en negar la existencia de un centro al A.T. R. N. Whybray ni siquiera está dispuesto a aceptar a Dios como el denominador común más bajo, porque dice que “Dios fue percibido de diferentes maneras en diferentes tiempos y por diferentes adoradores” (Citado en Hasel Old Testament Theology: Basic Issues p 161).

3. Posiciones de Centros Múltiples

Algunos eruditos han identificado más que un centro, pero manteniendo algún tipo de relación entre ellos. Centros dúos se han propuesto por Fohrer (Gobierno de Dios y Comunión entre Dios y el Hombre), Smend (Yahweh e Israel), de Vaux (Elección y Pacto). Un triple centro “doxológico- polémico- soteriológico” fue sugerido por Martín-Archard, y un cuádruplo centro (Liberación, Comunidad del Pacto, Conocimiento de Dios y Tierra) por Martens.

4. Posiciones Dialécticas

Siguiendo a Lutero, algunos eruditos han subrayado las polaridades o tensiones dentro de las Escrituras. Westermann señala varias: la palabra/ el hecho divino y la respuesta humana; juicio y salvación (en los Profetas); lamentación y alabanza (en los Salmos); liberación y bendición (para él el dialéctico dominante). Otros han nombrado este dialéctico de otras maneras: “providencia-elección” (Bruggemann); “cósmico-teleológico” (Hanson).

Otro dialéctico se propone por Terrien.- “Estético-Ético” (o sea práctica ritual-comportamiento moral) y Goldingay identifica aún más (individuo-comunidad; sufrimiento-confianza; Éxodo- Exilio VT 34 2, 1984).

Todos estos son opuestos en tensión dentro del A.T. que ayudan a ilustrar las muchas facetas de la vida y fe humanas, tanto en las Escrituras como en nuestra propia experiencia.

El Problema de Sabiduría

La mayoría de los propuestos “centros” del A.T. se critican por fallar de tomar en cuenta la Literatura Sapiencial.- un problema cercanamente relacionado con la naturaleza de este mismo material.- principalmente individual o universal en punto de vista, más bien que comunitaria y nacional, y teniendo un sabor secular (Proverbios) en distinción a uno puramente religioso (Eclesiastés y Job no se relacionan cercanamente con la religión israelita).

D. A. Hubbard, sin embargo, ha mostrado (TB 17, 1966) como sabiduría se integra en la vida de Israel.

i. Con la monarquía.- sabiduría floreció bajo Salomón y otros patrones reales.- la monarquía siendo establecida bajo las condiciones del Pacto.

ii. Con profecía.- técnicas de sabiduría (ejem. Parábolas) fueron utilizadas por Natán, Amós, Isaías, Ezequiel etc. Jeremías y Ezequiel también enfatizan el papel del individuo.

iii. Con Torah.- compare parecidos entre Deuteronomio y Prov 1-9, ambos tienen un estilo didáctico rotatorio.

iv. Con el culto.-muchos de los modelos de sabiduría (ejem acrósticos) se reflejan en los Salmos.

v. Con la historia.- en narraciónes israelitas en cortes extranjeras se presentan como sabios de excelencia.

Así, aunque la literatura sapiencial tiene un punto de vista diferente, no está en contra del Pacto y el tema de sabiduría está integrado, por lo menos implícitamente, en la fe de Israel.- “el temor de Jehová es el principio de la sabiduría”.

Asuntos Cruciales Hoy

Uno de los asuntos cruciales es si teología del A.T. es simplemente descriptiva o es de alguna manera una iniciativa normativa, el anterior siendo solamente interesado en “lo que significó el texto” y el posterior también interesado en “lo que significa” (según K. Stendahl, un abogado del acercamiento de descripción). La dicotomía de Stendahl, sin embargo, está problemática, y ha sido criticado de varios perspectivos. Childs ha indicado que “cuando visto desde el contexto del canon, ambos... se enlacen inseparablemente y ambos pertenecen a la tarea de la interpretación de la Biblia como Escritura” (Biblical Theology in Crisis p 141). Otros han hecho observaciones similares.

Un asunto más recién, pero cercanamente relacionado.- surgiendo a fines de los 1980’s.- es la cuestión de teología del A.T. desde un perspectivo judío. (Teología del A.T. es una disciplina en que eruditos judíos tradicionalmente no han mostrado interés.- no hay ninguna teología del Tanak.) Eruditos judíos contemporáneos se dividen sobre este asunto, algunos arguyendo en contra de la idea de una teología del A.T. judía (ejem Tsevat insistiendo que la Biblia Hebrea es literatura, no teología) y otros abogando una intentado teología del Tanak (ejem. Goshen-Gottstein, quien comparte la convicción de muchos eruditos.- tantos judíos como cristianos.- que los eruditos no pueden ocuparse en una iniciativa puramente histórica en que es imposible aislarse de sus propias comunidades de fe o tradiciones religiosas.