jueves, 10 de marzo de 2011

La Persona de Cristo

(II Confesión de Londres 1689 Cap 8; CB 17; CH p 12, 18)

I. Los Nombres de Cristo (CH p 29-34).

En la Biblia el “Nombre” de algo o alguien define lo que es en su esencia. Así glorificar el Nombre de Dios es glorificarle a Él. El Nombre de Dios es Dios revelado a nosotros.

A: Jesús - Josué - Salvador (CH p 29)– Significa Jehová es Salvación y muestra el hecho que el Dios del Pacto se ha comprometido en nuestra salvación. Se refiere a Cristo en Su vida terrenal. Es usado pocas veces en las epístolas siendo reemplazado por "Cristo Jesús" "El Señor Jesucristo" etc.

Un análisis del uso del nombre.

Mateo usó el nombre "Jesús" al recordar la vida terrenal del Salvador. Jesús ocurre 139 veces en el relato de Mateo.

Jesucristo (1:1,18; 16:21) Cristo (1:17; 11:2; cp 1:16) El nombre Jesús ocurre 148 veces en Mateo, en nueve ocasiones se usa en combinaciones.

Marcos se encargó de escribir el "principio del evangelio de Jesucristo". Una intervención divina manifestada en el ministerio del Mesías - Jesús. Representa la vida de Jesús como sobrenatural desde el principio hasta el fin. Usa Jesús 73 veces no dándole otro nombre al Mesías aparte del titulo de su evangelio. Otros son recordados por Marcos como dirigiéndose al Salvador en términos sencillos de respeto y honor. A veces títulos mas altos son usados (Hijo de Dios, Hijo de David, El Hijo). Pero la narración de Marcos simplemente usó "Jesús", el nombre asociado en especial con su encarnación.

Lucas usó Jesús 77 veces, ocasionalmente usó "El Señor" (14 veces). En 2:26 "el Cristo del Señor", en 18:37 "Jesús de Nazaret". En 4:41 "El Cristo". Como en los otros sinópticos generalmente "Jesús" es usado en la narración.

Juan. El oficio de Mesías se enfatiza en los sinópticos. La deidad de Jesús se enfatiza en Juan. La diferencia es uno de grado no de especie. El propósito de Juan es establecer la deidad de Cristo (20:31). La fraseología de Juan es única en el Nuevo Testamento "El Verbo" "Unigénito" "Luz" etc. Vea el prólogo (1:1-18).

Pero después del prólogo (la idea fundamental así declarada) Juan empieza su narración. Entonces él también usa Jesús (casi 250 veces). A veces usa "El Señor" (4:1; 6:23; 11:2; 20:20; 21:7,12). Los cuatro testificaron de Jesús entonces hablan de Jesús.

Hechos. Este libro se ocupa, no de la vida terrenal de Cristo sino del Salvador exaltado actuando para y por Sus discípulos. Por supuesto el nombre "Jesús" ocurre con menos frecuencia siendo reemplazado por el más reverente "Señor". "Jesús" es usado en apologética. El testimonio se dirige al publico en general y a los que están afuera de la iglesia visible.

Pablo. Sus escrituras son didácticas más que históricas. Pocas veces usa "Jesús", mientras "Señor" es el titulo empleado comúnmente. Jesús ocurre en las epístolas de Pablo solamente 17 veces. Señor más de 144 a que se puede añadir Señor con el nombre propio más de 95 veces.

Las Epístolas Católicas. Aquí otra vez se nota la misma actitud de reverencia al Redentor como en Pablo. Santiago y Judas tienen significado especial en que ambos eran parientes de nuestro Señor quienes no creyeron en El durante Su ministerio terrenal (Jn 7:5). Ni "Jesús" ni "Cristo" aparecen en cualquier de las dos epístolas. Hay una reverencia notable en ambas (Stg 1:1;Jud 1:1).

Pedro usa "Cristo" o "Jesucristo".

Hay que distinguir entre el uso de "Jesús" en narración y apologética y los títulos reverentes usados en adoración y comunión cristiana.
El uso indistinto y demasiado familiar de "Jesús" no es apoyado en el Nuevo Testamento. Al revez es condenado por la abundancia de la evidencia.

B: "Cristo" (CH p 31) es su nombre o título oficial. Es la palabra griega que traduce el hebreo “Mesías”, que significa “ungido”. En los tiempos del Antiguo Testamento los reyes, sacerdotes y profetas fueron ungidos por sus oficios mostrando: (1) nombramiento al oficio; (2) una relación especial con Dios; (3) el don del Espíritu Santo para el oficio (I Sam 24:6; 26:9; 16:13; Isa 61:1; II Cor 1:21,22 vean Jn 3:34; C.H. p 31).

Aunque Cristo fue nombrado a Su oficio eternamente, en la historia Su unción se relaciona a:

Su concepción en el vientre de la virgen por el Espíritu Santo (Luc 1:35); Cuando recibió al Espíritu Santo en Su bautismo (Mat 3:16; Mr 1:10; Luc 3:21,22). A Él fue dado el Espíritu sin medida (Jn 3:34).

"Cristo" fue aplicado primeramente como un sustantivo común con el artículo y poco a poco se desarrolló en un sustantivo propio.

El significado verdadero de Jesús se puede entender solamente cuando se entiende su relación a la gente en medio de quienes nació. En los eventos que empiezan a desarrollarse en su carrera terrenal se cumplen el propósito de Dios y su pacto con Israel. Él es Él que viene a hacer lo que ni el pueblo del A.T. ni sus representantes ungidos, los profetas, sacerdotes y reyes, podían hacer. Pero se les había prometido que Uno que vendría de en medio de ellos haría bien lo que todos ellos no habían logrado hacer bien. En este sentido, Jesús de Nazaret, es este Uno, ungido con el Espíritu y poder (Hech 10:38) a ser el verdadero Mesías o Cristo (Jn 1:41; Rom 9:5) desu pueblo. Él es el verdadero Profeta (Mar 9:7; Luc 13:33; Jn 1:21; 6:14), Sacerdote (Jn 17; Heb.), y Rey (Mt 2:2; 21:5; 27:11), como, por ejemplo, su bautismo (Mt 3:13ss) y su uso de Isa 61 (Luc 4:16-22) indican.

Al recibir este ungimiento y cumplir este propósito mesiánico, recibe de sus contemporáneos los títulos “Cristo” (Mar 8:29) e “Hijo de David” (Mat 9:27; 12:23; 15:22; cp. Luc 1:32; Rom 1:3; Apoc 5:5).

Pero también se da, y recibe de otros, muchos más títulos que ayudan en ilustrar el oficio que cumplió, y que están aún más decisivos en indicar quien es. Una comparación de las ideas mesiánicas actuales del judaísmo tanto con la enseñanza de Jesús mismo como con el testimonio del N.T. muestra que Jesús seleccionó ciertos rasgos de la tradición mesiánica que enfatizó y permitió cristalizar alrededor de su propia Persona. Ciertos títulos mesiánicos son usados por él y de él en preferencia a otros, y son reinterpretados en el uso que él hace de ellos y en la relación que él les da a él mismo y el uno al otro. Esto es parte de la razón por su “reserva mesiánica” (Mat 8:4; 16:20; Jn 10:24).

C: “Siervo” La auto-identificación de Jesús con los hombres se ve claramente en pasajes que recuerdan al Siervo Sufriente de Isaías (Mat 12:18; Mar 10:45; Luc 24:26). Es en su experiencia de bautismo que entra en este papel (cp. Mat 3:17 e Isa 42:1) de sufrir como Él en quien todo su pueblo está representado y quien está ofrecido por el pecado del mundo (Jn 1:29; Isa 53). Jesús está llamado “siervo” explícitamente en la predica temprana de la iglesia (Hech 3:13, 26; 4:27, 30), y el pensamiento de él como tal también estaba en la mente de Pablo (cp. Rom 4:25; 5:19; II Cor 5:21).

En la humillación de su auto-identificación con nuestra humanidad (Heb 2:17; 4:15; 5:7; 2:9; 12:2) cumple el papel no solamente de victima, pero también de Sumo Sacerdote, ofreciéndose a si mismo una vez para siempre (Heb 7:27; 9:12; 10:10) en una auto-ofrenda que realiza para siempre una nueva relación entre Dios y el hombre. Su “bautismo”, el cumplimiento de que él realiza en su carrera terrenal culminando en la cruz (cp. Luc 12:50), es su auto-santificación a su sacerdocio eterno, y en y por esta auto-santificación su pueblo son santificados para siempre (Jn 17:19; Heb 10:14).

D: "Señor" (CH p 34) se aplica a Dios en la LXX. A veces en el Nuevo Testamento se aplica a Cristo como una forma cortés de hablar (Mat 8:2). Otras veces indica posesión de autoridad (Mat 21:3; 24:42). Pero a veces su uso es tan expresivo de grandeza y exaltación que claramente indica la deidad de Cristo (Luc 2:11; 3:4; Hech 2:36; I Cor 12:3; Fil 2:11). Es el Nombre dado a él por el Padre, indicando que él es Mediador. Indica que es Señor y Amo de su pueblo y ellos son su propiedad, dado por el Padre y comprado por él. También tiene autoridad sobre todo (Mat 28:18; Apoc 19:16).

Aunque Pablo también usa el título “Hijo de Dios”, con más frecuencia se refiere a Jesús como “Señor”. Este término no originó con Pablo. Se dirige a y se refiere a Jesús como Señor en los Evangelios (Mat 7:21; Mar 11:3; Luc 6:46). Aquí el título puede referirse primeramente a su autoridad en enseñar (Luc 11:1; 12:41), pero también puede tener un significado más profundo (Mat 8:25; Luc 5:8). Aunque con más frecuencia se le da después de su exaltación, él mismo citó Sal 110:1 y preparó por este uso (Mar 12:35; 14:62).

Su señorío extiende sobre el curso de la historia y todos los poderes del mal (Col 2:15; I Cor 2:6-8; 8:5; 15:24) y debe ser la preocupación gobernante en la vida de la iglesia (Efes 6:7; I Cor 7:10, 25). Como Señor él vendrá a juzgar (II Tes 1:7).

Aunque su obra en su humillación también es el ejercicio de señorío, fue después de la resurrección y ascensión que el título “Señor” le fue conferido espontáneamente a Jesús (Hech 2:32ss; Fil 2:1-11) por la iglesia primitiva. Oraron a él como orarían a Dios (Hech 7:59-60; I Cor 1:2; cp. Apoc 9:14,21; 22:16). Su nombre como Señor está enlazado en la asociación más cercana con el de Dios mismo (I Cor 1:3; II Cor 1:2; cp. Apoc 17:14; 19:16; y Deut 10:17). A él se les refieren las promesas y atributos del “Señor” Dios (KYRIOS LXX) en el A.T. (cp. Hech 2:21, 38; Rom 10:3 y Joel 2:32; I Tes 5:2 y Amós 5:18; Fil 2:10-11 e Isa 45:23). A él se aplican libremente el lenguaje y las formulas que se utilizan de Dios mismo, a tal punto que es difícil decidir en un pasaje como Rom 9:5 si es al Padre o al Hijo a quien se refiere. En Jn 1:1, 18; 20:28; II Tes 1:12; I Tim 3:16; Tit 2:13; y II Ped 1:1, a Jesús se le confiesa como “Dios”.

E: “Verbo” El dicho “y aquel Verbo fue hecho carne” (Jn 1:14), relaciona a Jesús tanto a la Sabiduría de Dios en el A.T. (que tiene un carácter personal, Prvo 8) y a la Ley de Dios (Deut 30:11-14; Isa 2:3) como estas son reveladas y declarados en la salida de la Palabra por la cual Dios crea, se revela, y cumple su voluntad en la historia (Sal 33:6; Isa 55:10-11; 11:4; Apoc 1:16). Hay aquí una relación cercana entre palabra y evento. En el N.T. viene a ser más claro que el Verbo no es simplemente un mensaje proclamado pero es Cristo mismo (cp. Efes 3:17 y Col 3:16; I Ped 1:3 y 23; Jn 8:31 y 15:7). Lo que Pablo expresa en Col 1, Juan expresa en su prologo. En ambos pasajes (y en Heb 1:1-14) el lugar de Cristo como Él que al principio fue el Agente de la actividad creativa de Dios se asevera. Aldar testimonio a estos aspectos de Jesucristo, es inevitable que el N.T. debe dar testimonio a su preexistencia. Él fue “en el principio” (Jn 1:1-3; Heb 1:2-10).

Su venida misma (Luc 12:49; Mar 1:24; 2:17) le involucra en profundo auto-humillación (II Cor 8:9; Fil 2:5-7) en cumplimiento de un propósito ordenado para él desde la fundación del mundo (Apoc 13:8). En el Evangelio de Juan él da este testimonio en sus propias palabras (Jn 8:58; 17:5, 24).

Pero mientras su venida del Padre no involucra disminución de su deidad, sin embargo, hay una subordinación del Hijo encarnado al Padre en la relación de amor e igualdad que subsiste entre el Padre y el Hijo (Jn 14:28), porque es el Padre quien manda y el Hijo quien es mandado (Jn 10:36), el Padre quien da y el Hijo quien recibe (Jn 5:26), el Padre quien ordena y el Hijo quien cumpla (Jn 10:18). Cristo le pertenece a Dios, quien es la Cabeza (I Cor 3:23; 11:13), y al fin sujetará todas las cosas a Él (I Cor 15:28).

F: "El Hijo del Hombre". Jesús utilizó el título de si mismo más que cualquier otro (Más de 80 veces). Hay pasajes en el A.T. donde la frase significa simplemente “hombre” (Sal 8:4; Ezequiel), y a veces el uso que Jesús hace de él corresponde a este significado (Mat 8:20). Pero la mayoría de los contextos indican que al usar este título Jesús está pensando en Dan 7:13,14, donde el “Hijo del Hombre” es una figura celestial, tanto un individuo como a la vez el Representante ideal del pueblo de Dios. La frase “Hijo del Hombre” (Jn 5:27; Dan 7:13) parece intimar que Cristo responde a la idea perfecta de la humanidad como existió al principio en la mente de Dios. En la tradición apocalíptica judía este Hijo del Hombre se considera como uno preexistente quien vendrá al fin de las edades como juez y como una luz a los gentiles (Mar 14:62).

Jesús a veces utiliza este título al enfatizar su autoridad y poder (Mar 2:10, 28; Luc 12:19). Otras veces lo utiliza cuando se enfatiza su humildad y su incógnito (Mar 10:45; 14:21; Luc 19:10; 9:58). En el Evangelio de Juan el título se usa en contextos que enfatizan su preexistencia, su descenso al mundo en una humillación que tanto cubra como manifiesta su gloria (Jn 3:13-14; 6:62-63; 8:6ss), su papel de unir el cielo y la tierra (Jn 1:51), su venida a juzgar a los hombres y realizar el banquete mesiánico (Jn 5:27; 6:27).

Otras personas lo usaron pocas veces (vea Esteben Hech 7:56; Juan Apoc 1:13; 14:14). Generalmente el título expresa Su humanidad y está lejos de las ideas equivocadas del Mesías que eran corrientes en aquel entonces. Cristo es El Hijo del Hombre. Pero este título se entiende en términos de Dan 7:13,14. En Cristo la naturaleza humana está destinada a ser glorificado (Heb 2:6-9). El título es único como es lo que describe.

Aunque “Hijo del Hombre” es utilizado solamente por Jesús de si mismo, lo que significa se expresa de otra manera, especialmente en Rom 5 y I Cor 15, donde a Cristo se describe como “el hombre del cielo” o el “segundo Adán”. Pablo aquí usa indicios en los Evangelios Sinópticos que en la venida de Cristo hay una nueva creación (Mat 19:38) en que su parte se relaciona a y hace contraste con la de Adán en la primera creación (Mar 1:13; Luc 3:38). Tanto Adán como Cristo tienen la relación representativa a toda la humanidad que se involucra en el concepto del “Hijo del Hombre”. Pero a Cristo se considera como Uno cuya identificación con la humanidad es más profunda y completa que la de Adán (Rom 5:12-21; I Cor 15:22). En su acción redentora la salvación se provee por los hombres. Por fe en él uno puede participar en una salvación ya cumplida en él. También él es la imagen y la gloria de Dios (II Cor 4:4, 6; Col 1:15) que el hombre fue hecho a reflejar (I Cor 11:7) y en que los cristianos se deben vestir al participar en la nueva creación (Col 3:10).

G: "Hijo de Dios" (CH p 33). Este título no es utilizado por Jesús de si mismo tanto como “Hijo del Hombre” (aunque vea Mar 12:6), pero es el nombre dado a él (Luc 1:35) por la voz desde el cielo en su bautismo y transfiguración (Mar 1:11; 9:7), por Pedro en su momento de iluminación (Mat 16:16), por los demonios (Mar 5:7) y el centurión (Mar 15:39).

Este título “Hijo de Dios” es mesiánico. En el A.T., Israel es el “hijo” (Exod 4:22; Ose 11:1). El rey (Sal 2:7; II Sam 7:14) y posiblemente los sacerdotes (Mal 1:6) también tienen este título. Jesús, entonces, al utilizar y reconocer este título, está asumiendo el nombre de Uno en quien el verdadero destino de Israel se cumplirá.

Pero el título también refleja la conciencia filial única de Jesús en medio de tal tarea mesiánica (Mat 11:27; Mar 13:32; 14:36; Sal 2:7). Esto tiene las implicaciones cristológicas más profundas. Él no es simplemente un hijo sino el Hijo (Jn 20:17). Esta conciencia, que se revela en momentos cruciales en los Evangelios Sinópticos, se considera en Juan como formando el fondo conciente continuo de la vida de Jesús. El Hijo y el Padre son uno (Jn 5:19, 30; 16:32) en voluntad (Jn 4:34; 6:38; 7:28; 8:42; 13:3) y actividad (Jn 14:10) y en dar vida eterna (Jn 10:30). El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo (Jn 10:38; 14:10). El Hijo, como el Padre tiene vida y poder vivificante en si (Jn 5:26). El Padre ama al Hijo (Jn 3:35; 10:17; 17:23-24) y da todas las cosas en sus manos (Jn 5:35), dándole autoridad a juzgar (Jn 5:22). El título también implica una unidad de ser y naturaleza con el Padre, algo único de origen y preexistencia (Jn 3:16; Heb 1:2)

En el Nuevo Testamento el término se usa para indicar: (1) El nacimiento de Cristo - su vida terrenal tuvo un origen sobrenatural (Mat 1:18-24; Luc 1:35; Mr 1:1; 6:18-24; Jn 1:14); (2) La posición oficial de Cristo como Mesías (vea Mat 24:36; Mr 13:32; Jn 14:28). (3) La posición de Cristo en la Trinidad. Así el título muchas veces indica la deidad de Cristo. Ser hijo en el oriente indica que es el mismo en sustancia e igual en oficio y posición (Jn 10:31-33,36). Así el Nombre indica un sentido eterno, esencial y absoluto en relación al Padre como Primera Persona en la Trinidad.

H: “Dios” Con los demás títulos ya ni siquiera es necesario que se le llama a Jesús “Dios” para establecer que lo es. Pero hay textos que hacen esto claramente (Rom 9:5; Tit 2:13; Jn 1:1; Heb 1:8; I Jn 5:20).

Las Naturalezas de Cristo (II Con de Londres 8:2, 3, 4; CB 19; CH p15-17; CM p 21)

La persona de Cristo es un misterio que excede la razón humana pero que ha sido revelado en la Biblia. Desde los tiempos antiguos la iglesia ha confesado la doctrina bíblica de las dos naturalezas de Cristo - una persona tanto divina como humana a la vez. ("Teantropos" Dios - Hombre). El Verbo encarnado. La iglesia aceptó la doctrina (vea Credo de Nicea; Credo de Atanasio; Confesión de Augsburgo Art. 3; Formula de Concordia Art. 8; Segunda Confesión Helvetica Art. 11; Confesión Bélga Art. 18, 19; Confesión de Westminster VIII:2; II Confesión Bautista de Londres 1689 VIII:2) porque fue claramente enseñada en las escrituras.

Herman Hoeksema resume las controversias sobre la Persona y las naturalezas de Cristo durante la historia de la siguiente manera:

“Una concepción correcta de la Persona y las naturalezas del Mediador, de la relación entre la Persona y las naturalezas, y de la relación entre las dos naturalezas mutuamente es de significado central en teología ortodoxa. Y esta doctrina siempre ha sido un punto de controversia seria. Respeta a esta parte de dogmática todo tipo de herejía se desarrolló en el transcurso de la historia. A veces fue la deidad verdadera de Cristo que fue atacada, como, por ejemplo, por los Ebionitas y los Alogoi, quienes concibieron de Él como un hombre común, quien, no obstante, por su bautismo fue equipado con poderes extraordinarios. Otros, como los Docetae, negaron la verdadera humanidad de Cristo. Según ellos Cristo es el Aeon más alto, quien fue mandado por el Padre al mundo como redentor, y se reveló en la apariencia de un cuerpo. Esto también fue el error de muchos de los Gnosticos, quienes intentaron mezclar ciertos elementos paganos dualistas teosóficos con la filosofía Helénica e intentaron unirles en ideas cristianas. Ario también negó la verdadera divinidad de Jesucristo, y enseñó que Él fue la criatura más importante del Padre, producida de la nada en el tiempo. Y más o menos al mismo tiempo Aploinario negó la totalidad de la naturaleza humana de Cristo, y enseñó que el logos había tomado el lugar en la naturaleza humana del nous o del espíritu humano. Otros errores se relacionaron a la relación entre las dos naturalezas de Cristo. Nestorio negó la unidad de las naturalizas en la Una Persona de Cristo. Mientras, más o menos al mismo tiempo, Eutiches y los Monofisitos negaron la distinción entre las dos naturalezas y enseñaron que en la encarnación una tercera naturaleza originó y Cristo llegó a ser el Qeanqropos o Dios-hombre. En alguna forma u otra todas estas herejías fueron revivificadas en la teología moderna más tarde, como por ejemplo en las escuelas de Schleiermacher, Ritschl, Wendt, Harnack, etc. Todos estos errores fueron desviados, y la verdadera doctrina fue presentada en el Símbolo de Calcedonia, 451, que se lee como sigue:”

“Siguiendo, pues, a los Santos Padres todos a una voz enseñamos a confesar un solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en divinidad, así como en humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, con alma racional y cuerpo; consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, hecho en todo semejante a nosotros, pero sin pecado; engendrado del Padre antes de todos los siglos en cuanto a la deidad; y en estos últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de la virgen Maria, Madre de Dios, en cuanto a la humanidad;

“Que uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, ha de ser reconocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación; sin que en manera alguna sea suprimida la diferencia de las naturalezas a causa de la unión, sino quedando más bien a salvo la propiedad de cada naturaleza, y concurriendo ambas en una sola persona y subsistencia, no partido ni dividido en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, el Unigénito, Dios el Verbo, el Señor Jesucristo; como desde el principio han declarado los profetas acerca de él, y el mismo Señor Jesucristo nos ha enseñado, y el Credo de los Padres nos lo ha transmitido.” (Reformed Dogmatics p. 342-343)

A la lista de Hoeksema tenemos que añadir dos otras herejías antes de analizar el Símbolo. Adopcionistas quisieron resolver el problema de la relación de Cristo con el Padre, para evitar lo que les parecía era politeísmo (creencia en varios dioses) y afirmar la unidad de Dios. Para ellos solo podía haber un solo ser supremo por eso se los llamó "Monarquianos". Hubo dos tipos de Monarquianos:

1. Dinamistas ó Adopcionistas que enseñaban que Jesús fue un poder o emanación de Dios, un hombre tan bueno que Dios le adoptó como Su hijo en una forma especial.

2. Modalistas ó Sabelianos que enseñaban que las tres personas de la trinidad no son tres existencias o personalidades, sino solo tres modos de la existencia de una sola personalidad divina. Sabelio enseñó en Roma en el tercer siglo y gozó de amplia popularidad. Según él Dios desempeñó tres papeles en la historia: primero como Padre creador, que se reveló en las escrituras judías; segundo como hijo que se reveló en el Jesús histórico; y tercero como el Espíritu Santo que es la forma en que ahora debe ser adorado.

Robert L. Reymond explica bien el significado de este Símbolo:

“Como un dicho apologético la Definición se dirigió a cada problema que había plagado la iglesia en cuanto a la persona de Cristo.

1. Contra los Docetistas declaró que el Señor Jesucristo fue perfecto en humanidad, verdaderamente hombre, consustancial…con nosotros según la humanidad y nacido de Maria.

2. Contra los adopcionistas Samosatas insistió en la subsistencia personal del Logos ‘engendrado del Padre antes de todos los siglos’

3. Contra los Sabelianos, distinguió el Hijo del Padre, tanto por los títulos de ‘Padre’ e ‘Hijo’ como por su referencia al Padre habiendo engendrado al Hijo antes de todos los siglos.

4. Contra lo Arianos afirmó que el Señor Jesucristo fue perfecto en deidad, verdaderamente Dios, y consustancial con el Padre.

5. Contra los Apolinarios, quienes habían reducido la humanidad de Jesús a un cuerpo y una ‘alma animal’ (yucjjh alogov psyché alogos), declaró que Jesús tuvo una ‘alma racional’ (yucjjh logikjjh psyché logiké), eso es, un ‘espíritu’

6. Contra los Nestorianos tanto describió a Maria como qeotokov, theotokos, no para exaltar a Maria en lo menor, sino para afirmar la deidad verdadera de Jesús y el hecho de una encarnación verdadera, como habló en todo de uno y el mismo Hijo y una persona y una sustancia, no partida ni dividida en dos personas y cuyas naturalezas están en unión sin división y sin separación.

7. Finalmente, contra los Eutiquianos confesó que en Cristo había dos naturalezas sin confusión y sin cambio, la propiedad de cada naturaleza siendo preservada y concurriendo en la sola persona.” (A New Systematic Theology of the Christian Faith p. 608-609) ‘

A: La Encarnación (CH p 35,36)

La verdad de la Encarnación del Hijo de Dios está enseñada claramente en las Escrituras (Isa 9:6,7; Miq 5:2; Luc 1:34,35; Jn 1:1,14; I Tim 3:16; I Jn 4:2; 5:5). La Encarnación era necesaria por causa del pecado. Dios habiendo determinado salvar a los hombres perdidos en el pecado era necesario dar satisfacción a la justicia de Dios. Como la justicia de Dios es infinita era necesario dar una satisfacción infinita. Además era necesario dar satisfacción en la misma naturaleza que pecó. Pero era necesario que Él que hace esto sea Dios, porque ninguna criatura podía cargar la ira de Dios hasta el fin y sobrevivir.

El hecho que Cristo llegó a ser uno con la humanidad ha llevado a algunos a creer que la Encarnación nos salva, o que todos serán salvos por compartir la misma humanidad con Cristo. Se basan en pasajes tales como Rom 5:12-21 y I Cor 15:22. Pero la Biblia no enseña un universalismo. Habla también de juicio. Habla de la necesidad de arrepentimiento y fe para salvación. Unión con Cristo empieza a ser una realidad personal cuando uno confía en Él para salvación. Salvación consiste en ser vivificado en Cristo (Efes 2:1-4) y unión con Cristo lleva a todas las bendiciones espirituales (Efes 1:3-15; I Cor 1:30,31).

Cristo como el segundo Adán, es nuestro Representante: su obediencia es nuestra. Hay una relación de solidaridad legal (Rom 5:12-21). Pero hay un aspecto dinámico también: lo que Cristo tiene un efecto en nosotros, cambiándonos desde adentro por el poder del Espíritu Santo (Rom 6:1-9; Efes 1:18-22). Esta unión se basa en una profunda intercomunión entre los creyentes y Cristo (Jn 14:20, 23; 17:20-23; cp. Col 1:27; II Ped 1:4). Estopor su parte se basa en el perichoresis de la Trinidad.

B: La Naturaleza Divina de Cristo

Las escrituras enseñan claramente que Cristo es Dios.

El Antiguo Testamento profetizó de un Mesías divino (Sal 2:6-12; Heb 1:5; Sal 45:6,7; Heb 1:8,9; Sal 110:1;Heb 1:13; Isa 9:6; Jer 23:6; Dan 7:13; Miq 5:2; Zac 13:7 ; Mal 3:1). El Nuevo Testamento le declara a Jesús de Nazaret a ser una persona divina en cada sentido igual al Padre, y Cristo mismo hace esta misma declaración, más de una vez. Hay un énfasis especial en la deidad de Cristo en el evangelio de Juan (1-5; 11; 20:28) y I Juan (especialmente 5:20). Pero los otros evangelios también enseñan Su deidad (Mat 5:17; 9:6;11:1-6,27; Mr 8:38). Pablo es muy enfático en decir esta verdad y habla en términos brillantes de su Salvador divino (Rom 1:7; 9:5; I Cor 1:1-3; 2:8; II Cor 5:10; Gal 2:20;4:4; Fil 2:6; Col 2:9; I Tim 3:16). La epístola a los Hebreos tiene un punto de vista igualmente exaltado, de Cristo (1:4,14; 5:8). Nuestro Señor estaba profundamente consciente de Su deidad y es importante apelar a Su "auto-conciencia" para apoyar esta doctrina (Mat 11:27; 21:37,38; 22:42-46; Luc 4:36; Jn 3:13; 5:17-27; 6:37-40,57; 8:34-36, 58; 10:17,18, 30, 35,36; 14:9,10).

Nombres de Dios se le dan (Jn 20:28; I Jn 5:20; Rom 9:5). Recibe honores divinos (Hech 7:59;Jn 20:28vea Jn 3:36). También tiene los atributos de Dios: omnisciencia (Jn 21:17); omnipotencia (Apoc 1:8).

Además obras divinas son atribuidos a Él muchas veces. Él es el Creador (Jn 1:3; Col 1:16,17) y sostiene todo (Heb 1:3). Perdona pecados (Luc 5:20-24) y vivifica los muertos (Jn 5:21). Muestra conocimiento sobrenatural: en su conocimiento de Pedro (Jn 1:42); su encontrar a Felipe (Jn 1:43); Su conocimiento de Natanael (Jn 1:47-50); de la samaritana (Jn 4:17-19, 39); la muerte de Lazaro (Jn 11:14); de la negación de Pedro (Mat 26:34); de la manera de Su propia muerte (Jn 12:33; 18:32); de la manera de la muerte de Pedro (Jn 21:19); y de la caída de Jerusalén (Mat 24:2).

No hay ninguna duda de que el Nuevo Testamento presenta a un Jesús que aceptaba adoración, quien requería a los hombres a honrarle aún como honraban al Padre, y a creer en Él como en Dios. Declaró que Él y el Padre son uno y que los que le habían visto a Él le habían visto al Padre también. Perdonaba a los hombres sus pecados y se declaró ser el Juez de toda la humanidad. Como dice el Dr. Hodge "Dios no es más, ni puede prometer más, ni hacer más que lo que Cristo ha dicho ser, prometió e hizo".

CH p 17. Preg. ¿Por qué debe ser también verdadero Dios?

Resp. Para que, por la potencia de su Divinidad, pueda llevar en su humanidad la carga de la ira de Dios, y reparar y restituir en noso¬tros la Justicia y la vida.
(Isaías 9:5; Isaías 63:3. Isaías 53:4, 11. Deut. 4:24; Nah. 1:6; Salmo 130:3. Isaías 53:5, 11.)

C: La Naturaleza Humana de Cristo

(I Jn 4:3; Confesión de Augsburgo Art. III; Confesión Bélga Art. XVIII; Confesión de Westminster Cap VIII; II Confesión Bautista de Londres 1689 cap. VIII)

Los Docetistas decían que Cristo solamente tuvo la apariencia de un humano. Pero la humanidad genuina y propia de Cristo está bien establecida en la Biblia (I Tim 2:5; Heb 2:14; Luc 24:39). Cristo se llamó y fue llamado un hombre (Jn 8:40; Hech 2:22; Rom 5:15; I Cor 15:21).

Cristo asumió a si mismo nuestra naturaleza, con la excepción de pecado. Su humanidad sin pecado es revelado claramente en las escrituras (Luc 1:35; Jn 8:46; 14:30; II Cor 5:21; Heb 4:15; 9:14; I Ped 2:22; I Jn 3:5). Tuvo hambre, sed, cansancio (Luc 4:2; Jn 4:6,7; 19:28; Mat 8:24). Pensó y razonó, tenía gozo y tristeza y crecía en sabiduría (Luc 2:52). Mostró emociones humanas (Mar 10:21; Mat 9:36; Mar 3:5; Heb 5:7; Jn 12:27; 11:33, 35). Desarrolló naturalmente como niño (Luc 2:40, 46, 49, 52; Heb 2:10, 18; 5:8). Sufrió y murió (Luc 22:44; Jn 19:30).

Algunos han negado esto, incluyendo algunos Anabautistas que decían que su naturaleza humana vino de la simiente del Padre. Pero la Biblia enseña que obtuvo su naturaleza humana de la Virgen Maria (Isa 7:14; Mat 1:16-23; Luc 1:26-38; Gal 4:4). Así la llegada del Hijo de Dios al mundo se ve como determinado por Dios mismo, y no por un hombre. Su concepción por la virgen era la manera en que Dios llegó a ser hombre (Jn 1:14; II Cor 8:9). Así la Segunda Persona de la Trinidad asumió una naturaleza humana en unión con su Persona. Tuvo un cuerpo humano (Mat 26:26, 28; Luc 24:39) y un alma racional (I Ped 2:24; Mat 26:38). Estos dos elementos son esenciales a la existencia de una naturaleza humana completa. Cuando Apolinario decía que el Logos divino reemplazó el alma en Cristo los ortodoxos respondieron “lo que él no ha asumido no lo ha sanado” (Gregorio de Nazianzus Epistola 101). Cristo era y es humano en el sentido pleno de la palabra (Heb 2:14, 17; I Jn 1:1; 4:2). Era del linaje de David (Rom 1:3; Mat 1:1-17).

Asumió una naturaleza humana debilitado (Rom 8:3; Heb 2:17; 4:15). Mientras judicialmente Cristo fue hecho pecado como nuestro Sustituto, realmente fue libre del pecado real y original. Aunque en su naturaleza humana es de Adán, en su Persona no fue considerado en Adán. Personalmente no estaba bajo la ira de Dios y la condenación de la raza humana. Su naturaleza humana no fue depravada o corrompida, sino santa (Luc 1:35). Él nunca tuvo pecado actual (Jn 8:46; 14:30; Rom 8:3; Heb 4:15; 7:26; 9:14; II Cor 5:21; I Ped 1:19; 2:22; 3:18; I Jn 3:5,7). Él nunca oró el Padre Nuestro que incluye el pedido "perdónanos nuestros deudas".

La impecabilidad de nuestro Señor es no solamente que no tenía pecado sino que no podía pecar. Fue así por la relación entre las naturalezas divina y humana - una relación que garantizó que era y es siempre una persona divina. Cuando dicen que esto hace falso la tentación de Cristo contestamos que, porque no podía fallar la prueba a la cual fue sujetado no quita mérito de la realidad de la prueba, ej. el oro verdadero no puede fallar la prueba para establecer si es oro o no. Además solamente Cristo, por resistir toda tentación, sabe toda la fuerza y el pesar de la tentación. Una persona que no puede levantar un peso pesado no sabe cuan pesado es, la persona que lo levanta, lo sabe.

CH p 16. Preg, ¿Por qué debe ser verdadero hombre y perfectamente justo?

Resp. Porque la justicia de Dios exige que la misma naturaleza hu¬mana que pecó, pague por el pecado; y el hombre que es pecador, no puede pagar por otros.
(Ezeq. 18:4. 20; Rom. 5:18, 1 Cor. 15:21; Hebr. 2:14, 15, 16 Hebr. 7:26, 27, Salmo 49:7; 1Pedro 3:18.)

D: La Necesidad de las Dos Naturalezas de Cristo.

(Vea ¿Cur Deus Homo? de Anselmo; CH p.. 15-17)

1. Hombre. Como tal es nuestro representante y rinde obediencia en la naturaleza en la cual nosotros pecamos. La batalla tuvo que ser luchada en el mismo campo en que antes había sido perdida - el campo de la humanidad. La encarnación fue necesaria para Cristo entrar en un entendimiento completo y de simpatía por nuestra naturaleza y tener algo que ofrecer. Si solamente hubiera sido el Hijo de Dios, no habría ninguna ofrenda. Su humanidad fue la ofrenda que presentó y que sufrió. También fue necesario para Cristo ser hombre para ser el ejemplo perfecto a seguir por su pueblo. El anduvo el mismo camino que andamos, así lo que fracasó en Adán prevaleció en Cristo. Es un hombre total. Tomó nuestra naturaleza en todas sus partes. “Porque lo que él no ha asumido no ha sanado; pero lo que está unido a su deidad también es salvado. Si solamente la mitad de Adán cayera, entonces lo que Cristo asume y salva puede ser la mitad también; pero si la totalidad de su naturaleza cayó, debe ser unida a toda la naturaleza de él que fue engendrado, y así ser salvado como una totalidad.” (Gregorio de Nazianzo A Clerdonio el Sacerdote Contra Apolinario)

2. Dios. Fue de igual manera necesario que el Mediador sea Dios para que tramite con Dios por nosotros. Ninguno sino El "compañero de Jehová" podía negociar con Dios por nosotros. Si su sacrificio tuviera valor infinito, si su muerte tuviera valor redentor, si aplicara los frutos de su obra completa a otros entonces tendría que ser Dios. Ni aún un hombre perfecto podía cargar la ira de Dios, para librar otros de la maldición de la ley (Sal 49:7-10; 130:3). La redención tiene que ser trabajada solamente por Dios mismo.

“Apareció, pues, nuestro Señor Jesucristo como verdadero hombre, se revistió de la persona de Adán, y tomó su nombre poniéndose en su lugar para obedecer al Padre y presentar ante su justo juicio nuestra carne como satisfacción y sufrir en ella la pena y el castigo que habíamos merecido. En resumen, como Dios solo no puede sentir la muerte, ni el hombre solo vencerla, unió la naturaleza humana con la divina para someter la debilidad de aquella a la muerte, y así purificarla del pecado y obtener para ella la victoria con la potencia de la divina, sosteniendo el combate de la muerte por nosotros.” (Calvino Institución II: XII: 3)

III. La Persona de Cristo

A: Hay una distinción entre "naturaleza" y "persona". "Naturaleza" indica la suma total de todas las calidades esenciales de una cosa. "Persona" se refiere a la sustancia completa dotada con razón. Esto quiere decir una naturaleza más una sustancia independiente, eso es "naturaleza más individualidad o personalidad". Cristo asumió una "naturaleza" que no fue "personalidad" entonces la naturaleza humana nunca existió por sí misma a solas. No debemos pensar o hablar de Cristo como una persona humana.

B: En la Persona de Cristo hay la unión, no la fusión de dos naturalezas. Esto se denomina la unión personal o hipostática. No es un simple vivir del divino en lo humano como el Espíritu de Dios vive en los creyentes. Ni tampoco es una unión moral en que lo divino llegó a controlar lo humano. Tampoco es una unión temporal o que puede cambiar, asumida por un propósito y después descartada.

Es la Persona divina (logov) asumiendo una verdadera naturaleza humana (enhypostasia) . Esto ocurrió en tiempo (Jn 1:14; Fil 2:6,7; I Tim 3:16; Rom 1:3,4) y ahora el Logos divino tiene ambas naturalezas - divina y humana - que constituyen una sola Persona. El Espíritu Santo vino sobre Maria en un nuevo acto de creación a producir la naturaleza humana de Cristo en unión con el Logos (Luc 1:35; cp. Gén 1:2). Como la doctrina excede la razón humana, sigue siendo un misterio incomprensible a la mente humana. Viene por revelación y puede ser aceptada solo por fe. Sin embargo las escrituras son enfáticas e declarar este misterio del Teantropos.

C: El Fue una Sola Persona

Mientras es difícil explicar esta unión de las dos naturalezas en Cristo (la unión hipostática), se puede decir cosas negativas de ella, como hizo la definición de Calcedonia (451): “Que uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, ha de ser reconocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación”. Estos últimos dos negativos se hicieron contra la doctrina de Nestorio. Este negó que se le podían llamar a Maria “Teotokos” o “cargador de Dios”, queriendo llamarle “Cristotokos” o “cargador de Cristo”. Al hacer esto negó que Cristo fuera Dios mismo sino solo un hombre poseído por Dios. Así el Logos vivía en el hombre Cristo como en su templo. Y Dios tuvo beneplácito con este hombre. Él era el instrumento de Dios y siempre hubo acuerdo entre la voluntad de Cristo y la de Dios. Por esto fue igual en dignidad.

La Biblia nunca apoya ninguna idea de una personalidad doble en Cristo. No hay ninguna indicación de ninguna relación de yo / tú en la vida interior de Cristo, como hay en la divinidad, donde una Persona se dirige a otras (Sal 2:7; 40:7,8; Jn 17). Cristo nunca habla en plural como hace el Dios trino (Gén 1:26; 3:22; 11:7). En Jn 3:11 probablemente Cristo se refiere a los asociados con Él como opuesto a otros no asociados con Él. Hay pasajes en el Nuevo Testamento donde encontramos referencias a ambas naturalezas en Cristo pero es claro que solamente hay una Persona (Rom 1:3,4; Gal 4:4,5; Fil 2:6-7).

D: Cristo es una Persona Divina.

En la encarnación no cambió o adoptó una persona humana. Él es una Persona divina desde la eternidad, asumió una naturaleza humana, y la subió en su Persona como el Hijo de Dios. Lo divino no puede llegar a ser humano, ni puede el infinito llegar a ser finito. Pero lo finito puede ser subido a lo infinito y lo humano a lo divino. Como la personalidad es en el alma así la Persona de Cristo es en la naturaleza divina. Él no fue una naturaleza humana que llegó a ser Dios sino una Persona divina que llegó a encarnarse (Rom 9:5; Fil 2:6,7; I Tim 3:16). Así hay pasajes que atribuyen propiedades y operaciones divinas a un solo Cristo (Jn 3:13; I Cor 2:8; Hech 20:28; Col 2:9).

Mientras la naturaleza humana de Cristo, como tal, no constituye una persona, sería incorrecto hablar de su naturaleza humana como impersonal. Cristo asumió esa naturaleza en subsistencia personal consigo mismo y entonces la naturaleza humana tiene su existencia personal en la Persona de Cristo. Como dice Berkhof "Es personal más bien que impersonal".




E: Elementos en la Persona de Cristo

Vemos tanto lo divino como lo humano en la Persona compleja del "Teantropos". Estas dos naturalezas distintas no fueron mezcladas, fusionadas o confundidas en ninguna manera (contra Eutiches: “Que uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, ha de ser reconocido en dos naturalezas, sin confusión”). Esto se ve en los siguientes pasajes: Rom 1:3; I Ped 3:18; Heb 9:14; Jn 1:14; Fil 2:6,7, 11. Mantenían sus respectivas características naturales. La naturaleza humana fue completa y perfecta en todas sus partes. Había una conciencia humana y una conciencia divina, una inteligencia humana y una inteligencia divina. Como Dios, Cristo era infinito, todopoderoso, omnisciente e inmutable. Como hombre fue finito, limitado en poder, conocimiento, sabiduría y entendimiento, dependiente y mutable. Como el cuerpo humano mantiene todas las propiedades de un cuerpo material y el alma todas las calidades de un espíritu humano, en su unión en nuestras personas, así humanidad y divinidad mantienen sus propiedades peculiares en su unión en la Persona de Cristo.

Intercomunicación Entre las Dos Naturalezas.

A. Comunicación de Atributos.

Entre los Luteranos y los Reformados había diferencias acerca de los efectos de la unión de las dos naturalezas. Los Luteranos decían que las propiedades de ambas naturalezas fueron comunicadas, no solamente a la una Persona, pero que las de la naturaleza divina también fueron comunicadas a la humana. Así la naturaleza humana fue elevada a una posición de omnipotencia y omnipresencia divinas. Así corre el reisgo de ser docético o no dejar lugar para el desarrollo de Cristo como humano.

Los Luteranos mantienen que después de su resurrección y ascensión la naturaleza humana de Cristo fue glorificado de tal manera que compartió los atributos divinos. Así hablan de la ubicuidad u omnipresencia de la naturaleza humana de Cristo, en virtud de su relación con su Persona. Su doctrina de Consubstanciación en la Santa Cena viene de esta idea.

Los atributos de ambas naturalezas, la humana y la divina, son los atributos propios a la Persona y son atribuidos a la Persona. Él es todopoderoso, pero crucificado en debilidad, Él es eterno pero un niño de días. Posee todas las cosas pero es destituido y sufre necesidad. Él que levantaba a los muertos, murió. A la Persona del Mediador se atribuye los atributos de ambas naturalezas (Jn 3:13; Mat 17:12).

B. Comunicación de Gracias.

Su naturaleza humana compartió en la gloria de ser unida a la naturaleza divina en una Persona. Por los dones del Espíritu Santo la naturaleza humana de Cristo fue exaltada sobre todos los seres creados e inteligentes aún como el cuerpo humano; por su unión con el alma, es exaltado sobre todos los animales. Su "no poder pecar" o "impecabilidad" tiene relevancia aquí.

C. Comunicación de Hechos.

Todos sus hechos son los hechos de una Persona y esa Persona es divina. Algunos hechos son puramente divinos, como la creación y el perdón de pecados, algunos hechos son puramente humanos, como comer, dormir y llorar. Algunos hechos pertenecen a ambas naturalezas como los hechos más específicos de la redención. Sin embargo todos son los hechos de Cristo. Fue el Señor de gloria al morir y será el Hijo del Hombre al llegar para el juicio final. Aunque su obediencia y sufrimiento no eran por parte de la naturaleza divina, era de la Persona divina. La herejía que Dios sufre en la redención del hombre "patropasionismo" es parte de la tri-unidad de formas o manifestaciones enseñada por Sabellius en el año 250 DC. O sea que Dios se revela en la creación como Padre, en Cristo como Hijo, y en la iglesia como el Espíritu (Los Pentecostales Unidos mantienen esta posición). Así según este punto de vista la Trinidad no es necesaria ni eterna. Cristo es solamente Dios en forma humana y así Dios sufre, y entonces el Padre sufre - así el término "Patropasionismo".

Encontramos en las escrituras textos que se aplican al Teantropos como Redentor, Señor, Rey, Cabeza de la iglesia, Juez por venir, etc. Notamos que lo que es verdad solamente de la naturaleza divina se aplica a la persona como sujeto "antes que Abraham fuese Yo Soy" (Jn 8:58). Lo que es verdad de la naturaleza humana solamente también se aplica a la persona como sujeto y "mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mat 26:38); "Jesús lloró" (Jn 11:35); "Tengo sed" (Jn 19:8); "La iglesia del Señor la cual él ganó por su propia sangre" (Hech 20:28).

IV. Los Estados de Cristo (II Con de Londres VIII:4; CB 18; CH p 35-52; CM p 22, 27,28)

A: Humillación.

Este estado o relación era doble y consistió en Cristo despojándose a sí mismo o dejando a un lado su majestad divina y asumiendo la naturaleza humana en la forma de siervo y en su sumisión a las exigencias y la maldición de la ley, llegando a ser obediente en acción y sufriendo hasta el último requisito de la ley, aún la muerte en la cruz. Este doble aspecto de humillación se indica en Fil 2:7,8. Nuestro Señor tomó este doble paso, para descargar las obligaciones federales y penales de la ley por su pueblo. Así llegó a ser responsable legalmente por nuestros pecados, y sujeto a la maldición de la ley (vea Gal 4:4).

1. Encarnación. "Y aquel Verbo fue hecho carne" (Jn 1:14) nació de una mujer y así llegó a ser uno de nuestro numero - nacido de una virgen. No vino de generación ordinaria, y fue libre de toda mancha de pecado. El nacimiento virginal es un milagro, al comienzo de la vida terrenal de Cristo, un milagro hecho por el Espíritu Santo. Las palabras "Te cubrirá con su sombra" son iguales como "se movía sobre" (Gén 1:2 LXX). No hay nada irracional en cuanto al nacimiento virginal de nuestro Señor. La virgen María concibió por el poder del Espíritu Santo y así dice el Dr. W.C. Robinson: "El Hijo del Hombre es hijo de ningún hombre". Dr. L Berkhof comenta, "Un nacimiento natural habría sido una cosa no muy natural para una persona como Jesús". El Espíritu Santo poseyó la naturaleza humana de Cristo desde los comienzos y la guardó del pecado. La teoría del Kenosis (Fil 2:7a), (esta es la teoría que el despojar de sí mismo de Cristo incluyó el despojarse de su deidad y llegó a ser en la práctica simplemente un hombre) fue un intento a hacer plena justicia a la humanidad de Cristo y a enfatizar la grandeza del auto-sacrificio de Cristo. Pero los teólogos del Kenosis ignoran lo distinto de Dios y parecen imaginarse que Dios puede ser transformado en hombre. Tal concepto de Dios y del hombre olvidándose, como lo hace, de lo distinto de Dios, tiende a una actitud panteísta. La teoría del Kenosis está netamente en contra a (1) la inmutabilidad de Dios; (2) la doctrina bíblica de la Trinidad; (3) la doctrina bíblica de Cristo. Porque el Cristo de los teólogos del Kenosis ni es Dios, ni es hombre en el sentido verdadero de estos términos. Sino su naturaleza es, según el punto de vista del Kenosis "simplemente deidad reducida" (B.B. Warfield).

2. Sufrimiento. Los sufrimientos de Cristo representan otra etapa en la humillación de Cristo. Fue posible sufrir en su humanidad de tal manera que se puede decir que la persona sufrió. Fue El que sufrió en su humanidad. Toda la vida terrenal de Cristo fue una de sufrimiento y angustia. Para un ser sin pecado vivir y moverse en el ambiente pecaminoso de este mundo significó sufrimiento intenso. Más Cristo sufría de los asaltos repetidos de Satanás, la crueldad de los hombres, y la incredulidad de su propia gente, los judíos. En sus sufrimientos estaba a solas. Nadie podía compartir las tristezas del Mesías, y eso añadió a la intensidad y peso de su pasión, una pasión que llegó a su clímax en el Calvario, donde cargó la ira no mitigada de Dios contra el pecado. Mientras los sufrimientos físicos de Cristo eran grandes, el sufrimiento más grande fue el de su alma, que "derramó... hasta la muerte" (Isa 53:12). Nunca habrá tristeza como su tristeza. Por causa de su perfección Cristo tuvo una capacidad de sufrir mucho más allá de nuestro conocimiento. Nadie podía sentir lo asqueroso del mal moral como El. Su capacidad de sufrir fue proporcionada con la perfección ética y el carácter ideal de su humanidad. En un sentido único fue un "varón de dolores, experimentado en quebranto" (Isa 53:3).

3. Muerte (CH p 40). Su sufrimiento real se culminó y terminó en la muerte física. Sin embargo esta muerte fue simplemente la manifestación externa de separación de Dios por causa del pecado, en este caso el pecado de su pueblo. En el caso de Cristo la muerte no es el resultado inevitable del pecado como con todos los demás hombres sino una pena judicial de pecado - el pecado que El cargó (Isa 53). Fue la muerte en el sentido pleno. Dios lo abandonó así que Cristo gustó la muerte eterna tanto como la muerte física. En un período breve de tiempo llevó la ira infinita de Dios contra el pecado. Este abandono fue experimentado solamente en la conciencia humana del Mediador. Pero aún en este momento de tinieblas no hay ninguna nota de desesperación porque dirige su clamor de angustia a Dios. Debemos enfatizar que la unión entre el Logos y la naturaleza humana nunca se rompió, ni había ningún sentir de pérdida en la naturaleza divina. Ni por un momento quitó el Padre su amor y beneplácito de la persona del Mediador.

4. Sepultura (CH p 41). Al pensar que el hombre vuelve al polvo del cual fue tomado, como parte del castigo de su pecado (Gén 3:19) y al considerar los pasajes de las escrituras que indican estar en Seol era una humillación para Cristo (Sal 16:10; Hech 2:21, 31; 13:34,35) es claro que la sepultura del Salvador fue una fase distinta en su humillación. El sepulcro fue el alcázar de la muerte y Cristo entró en ese alcázar. Se quedó bajo el poder de la muerte por un corto período. El hecho de su sepultura proclama la realidad de su muerte y sirve para remover los terrores del sepulcro para todos los redimidos, y a santificarlo por ellos. Para el cristiano el sepulcro es un lugar donde Cristo ha estado. Al momento de su muerte el alma de Cristo fue de inmediato a la gloria.

5. El Descenso en Hades (CH p 44). El dicho del Credo "descendió a los infiernos" todavía es la confesión de millones de cristianos. Se base en Efes 4:9; I Ped 3:18,19; 4:4-6; Sal 16:8-10; (vea Hech 2:25-27,30,31). Para una explicación de estos pasajes vean Berkhof.

Calvino y el Catecismo de Heidelbergo interpretan esta frase metafóricamente y se la refieren a la agonía de Cristo en Getsemaní y en la cruz donde sufrió las punzadas del infierno.

Las escrituras no enseñan un descenso literal de Cristo en el infierno. Encomendar a su Espíritu en las manos de su Padre no es consistente con un descenso en el infierno después. Tal lenguaje indicaría un rol pasivo más bien que activo desde el momento de la muerte hasta la resurrección. Parece más sabio y más seguro decir que Cristo sufrió las punzadas del infierno en el huerto de Getsemaní y especialmente en la cruz y que entró en su estado más profundo de humillación en su muerte. El punto de vista de los Luteranos y otros que Cristo descendió a Hades a predicar y a celebrar su victoria sobre los poderes de las tinieblas no es consistente con Luc 23:43-46.

B: Exaltación

Al hablar de la exaltación de Cristo o sea su resurrección, ascensión, situación a la diestra de Dios y su regreso físico pensamos en el Teantropos como sujeto de tal exaltación y también reconocemos que fue en la naturaleza humana que la exaltación ocurrió, porque la naturaleza divina no puede ser humillada ni exaltada. Cristo entró en este estado cuando la satisfacción fue dada completamente y la deuda del pecado pagada. La exaltación de Cristo se enseña claramente en las escrituras (Fil 2:9-11; Luc 24:26; Jn 7:39; Hech 2:33; etc). Hay una conexión vital entre los dos estados de Cristo, el estado de exaltación siendo el resultado judicial del estado de humillación (vea Heb 10:12). La justificación de Cristo fue inevitable y su galardón fue garantizado por la satisfacción que El dio. Como su trabajo como siervo sufriente fue cumplido públicamente así su exaltación tiene que ser pública también. Cristo fue completamente justificado en que Dios declaró por medio de su exaltación que su Hijo había cumplido con las demandas de la ley y fue libre.

La teología liberal, al rechazar la doctrina protestante ortodoxa de la expiación sustitucionaria y sufrimiento penal rechaza también la exaltación de Cristo tal como es enseñada en las escrituras. Entonces desdeña la resurrección, la ascensión y el regreso físico de Cristo como obstáculos insuperables a la mente moderna.

1. La Resurrección.

A: Realidad de la Resurrección.

Es uno de los hechos mejor atestiguados en la historia. Primero Cristo fue visto por testigos: las mujeres, los dos, Pedro, los discípulos sin y con Tomás,en el lago, por 500 hermanos a la vez y después por Pablo en varios ocasiones. La credibilidad de su testimonio es lo más alta posible.

El cambio en el comportamiento de sus seguidores solamente se explica por la resurrección.

La aparición del carácter cristiano en el mundo no se puede explicar si Cristo no resucitó.

El cambio del sábado al primer día de la semana.

Los milagros hechos por los apóstoles fueron hechos en el nombre del Salvador resucitado y atestiguaron el hecho que El había resucitado. El Antiguo Testamento profetizó el evento (Sal 16:10 vea Hech 2:24-31) y Cristo mismo predicó el evento (Mat 20:18,19; Jn 10:17,18).

B: Naturaleza de la Resurrección.

Fue mucho más que resurrección, como en el caso de Lázaro y otros de los cuales leemos en el Nuevo Testamento que fueron restaurados a la vida.- esta vida. En la resurrección Cristo no fue restaurado a la vida. No resucitó a este lado de la tumba sino al otro lado en una nueva y diferente vida con un cuerpo resucitado y una humanidad glorificada. Esto es lo que Pablo llama "un cuerpo espiritual" así Cristo en su resurrección fue "primicias de los que durmieron" (I Cor 15:20). Nuestro cuerpo resucitado será como el suyo. Si la resurrección de Cristo hubiera sido simplemente resucitación, por maravillosa y milagrosa que habría sido, no podría ser llamado, y no habría sido "el primogénito de entre los muertos".

Podemos decir que, mientras la identidad fue retenida, fue el "mismo" cuerpo, reconocido fácilmente por los que le conocían, fue levantado a un nuevo nivel de existencia, y poseía nuevas calidades.- "un cuerpo espiritual" (I Cor 15). Cristo en Su cuerpo resucitado podía moverse independientemente del tiempo, espacio, y materia. Dejó la tumba con la piedra a su entrada, y aún los lienzos no fueron movidos (Jn 20:6,7). Aparecía a los varios testigos sin el intervalo de tiempo necesario, pero en Su cuerpo no estaba omnipresente. Un cuerpo omnipresente es una contradicción en términos. Omnipresencia solamente puede aplicarse a un solo Espíritu.- Dios. Cristo, como Dios, estaba omnipresente, pero Su cuerpo glorificado no lo estuvo, y no podía estar omnipresente.

Algunos tienen el punto de vista que el cuerpo resucitado de Cristo realizaba su glorificación por grados, porque presidió sobre una cena con Sus discípulos (Jn 21:5,12,13 vea Hech 1:4; 10:41; Luc 24:47).

C: Significado de la Resurrección.

Primero fue una declaración del Padre que la obra dada a Cristo fue cumplida y que todos los requisitos de la Ley habían sido satisfechos ("Por lo cual..." Fil 2:9).

Fue una prueba de Su deidad ("fue declarado Hijo de Dios..." Rom 1:4). También incluye la impecabilidad de nuestro Señor, porque un cuerpo no manchado por el pecado, y en que vive un alma impecable, no podía ver corrupción.

Simbolizó la justificación, regeneración, y final resurrección de los creyentes (Rom 6:4,5,9; I Cor 6:14; 15:20-22).

Es la causa de nuestra justificación, regeneración y resurrección (Rom 4:25; 5:10; Fil 3:10; I Ped 1:3). Esto es porque Cristo mismo fue justificado por su resurrección. Por ella Dios le vindicó cuando su muerte ignominia parecía mostrar su culpa.

Para objeciones a la resurrección y contra-sugerencias vea Berkhof Teología Sistemática.

CH p 45. Preg. ¿Qué nos aprovecha la resurrección de Cristo?

Resp. Primero: Por su resurrección ha vencido a la muerte, para ha¬cernos participantes de aquella justicia que conquistó por su muerte. Segundo: También nosotros somos resucitados ahora por su poder a una nueva vida. Tercero: la resurrección de Cristo, cabeza nuestra, es una cierta prenda de nuestra gloriosa resurrección.
(Rom. 4:25, 1Pedro 1:3; 1Cor. 15:16. Rom. 6:4; Col 3:1, Efes, 2:5, 6.¬, 1Cor. 15:20, 21.)



2. La Ascensión (CH p 46).

A. Realidad de la Ascensión.

Fue un complemento necesario de la resurrección, y está bien atestiguada, primeramente por testigos creíbles; segundo Cristo mismo se refiere a ella (Jn 20:17); tercero, fue aceptado sin pregunta por la iglesia primitiva (Efes 4:8-12).

B. Naturaleza de la Ascensión.

Generalmente es entendida con referencia a la última visible ascensión del Mediador en Su cuerpo humano de la tierra a los cielos (Hech 1:6-11; Luc 24:51). Sin embargo, sería un error limitar la ascensión a solo este evento. ¿Donde estaba Cristo durante los 40 días entre la resurrección y Su última salida? La realidad es que Hech 1:6-11 no menciona la primera ocasión cuando Cristo desapareció de delante de los ojos de Sus discípulos después de la resurrección (Luc 24:31), sino la última, porque Lucas menciona "40 días" (Hech 1:3). El calendario cristiano fue arreglado para que el día de la ascensión cayera el día cuarenta después del domingo de la resurrección. Esta tradición persiste y ha influenciado la gran mayoría de los cristianos.

En la predicación apostólica la resurrección y la ascensión de Cristo se juntaron y fueron proclamadas como un doble evento, y no hay ninguna justificación bíblica por pensar que la exaltación de Cristo a la diestra de Dios fue atrasada o postergada hasta 40 días después de la resurrección. No debemos permitirnos pensar de Cristo como atado a la tierra.

La realidad es que todas la apariciones de Cristo después de la resurrección, en que condescendió a las condiciones temporales de la vida de los discípulos, aún hasta sentarse con ellos en una comida, y a veces compartir esta comida, todas eran visitas de ese mundo de gloria a que ahora pertenecía Su cuerpo resucitado y exaltado.

Lo que pasó el día cuarenta era que esta serie de visitas terminó, y terminó con una escena tan impresionante que dejó a los veladores sin duda en cuanto a donde estuvo su Maestro.

El punto de vista de que la resurrección fue seguida por una etapa de 40 días de espera, y que la ascensión fue un evento solitario, incluyendo mas glorificación de la naturaleza humana de Cristo no tiene testimonio bíblico. Jn 20:17 se refiere al último retiro físico de Cristo de Sus seguidores, y no enseña si el Salvador exaltado tuvo que soportar un periodo largo de estar atado a la tierra. Cristo dice, "Aún no he subido a mi Padre", pero también dice, "subo" (Lit "estoy subiendo"). Esto está de acuerdo con la predicación subsiguiente de los apóstoles que ve la resurrección y la ascensión de Cristo como un movimiento continuo. Entonces ambas declaraciones son verdades.

C. Significado de la Ascensión.

La ascensión de Cristo fue necesaria porque vino del cielo, y el cielo fue Su hogar; porque como nuestro Sumo Sacerdote tiene que aparecer delante de Dios por nuestra parte.-intercediendo por nosotros sobre la base de Su sacrificio; porque fue conveniente que fuere, que mandase al Consolador a Su pueblo (Jn 16:7); y porque por irse estaba preparando un lugar para los creyentes que por fin estarán para siempre en Su presencia inmediata (Jn 14:2,3).

Entonces podemos resumir la importancia y la necesidad de la ascensión así:

1. El galardón de Sus sufrimientos (Fil 2:8,9). Hay una conexión en este pasaje entre la profundidad de Su humillación y la altura de Su exaltación.

2. Cristo entró en Su seguido trabajo de intercesión por presentar Su sacrificio delante del trono de Dios.

3. Entró en los cielos como el Precursor de Su pueblo.

4. Ascendió para preparar un lugar para Su pueblo.

Por causa de nuestra unión con Cristo vemos en Su ascensión la garantía que estaremos con El por fin en los cielos.

CH p 49. Preg. ¿Qué beneficios nos da la ascensión de Cristo al cielo?

Resp Primero: El es nuestro intercesor en el cielo delante del Padre. Segundo: Que tenemos nuestra carne en el cielo para que por e o, como una garantía, estemos seguros, de que él siendo nuestra cabeza, nos atraerá a sí como miembros suyos. Tercero: Que desde allí nos envía su Espíritu como prenda recíproca, por cuya virtud buscamos, no las cosas de la tierra sino las de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
(1Juan 2:1, Rom, 8:34 Juan 14:2, Juan 17:24, Juan 20:17, Efes. 2:6. Juan 14:16, Juan 16:7, Hechos 2:33, 2Cor. 1:22, 2Cor 5:5,- Col. 3:1).

3. El Estar Sentado a la Diestra de Dios (CH p 50).

A. Prueba Bíblica.

Cristo profetizó que se sentaría a la diestra de Dios (Mt 26:64), y la predicación apostólica fue conciente de esta verdad (Hech 2:33-36;5:31 vea Efes 1:20-22; Heb 10:12; I Ped 3:22; Apoc 3:21;22:1).

B. Significado del Estar Sentado de Cristo.

1. Indica el lugar de honor suprema. Las palabras son antropomórficas (Sal 110:1). Sentarse a la diestra del rey fue una marca especial de honor (I Reyes 2:19).

2. Indica un lugar de autoridad. El poder de deidad es tan esencial al guardar a los redimidos como es su rescate actual en la cruz. Todo poder ha sido dado a Cristo en los cielos y en la tierra (Mat 28:18).

3. Es el lugar de intercesión eficaz. Su intercesión prevalecerá. Así en los cielos Cristo es nuestro Rey reinando sobre y protegiendo a Su iglesia por Su Espíritu y controlando el universo por el último bien de Su propio pueblo. Es nuestro Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El grito "consumado es", no se aplicó a Su oficio de Sacerdote, sino solamente a Su sufrimiento redentor. Sigue por Su palabra y Espíritu a ser nuestro Profeta, guiándonos a toda la verdad y a un conocimiento y una experiencia más profundos de si mismo. Toda la obra de Cristo en los cielos se basa en Su sacrificio completado.


CH 51. Preg. ¿De qué nos sirve esta gloria de Cristo, nuestra cabeza?

Resp. Primero: Para que el Espíritu Santo derrame en nosotros, sus miembros, los dones celestiales. Y segundo: para protegernos y am¬pararnos de todos nuestros enemigos.
(Hechos 2:33, Efes. 4:8. Salmo 2:9; Salmo 110: 1, 2, Juan 10:28, Efes 4:8).

4. El Regreso Personal de Cristo.

En la segunda venida de Cristo llega al punto mas alto en Su exaltación.

A. La Seguridad del Regreso de Cristo.

Es constantemente afirmado en el N.T. por nuestro Señor y Sus apóstoles, y es una nota dominante en Apocalipsis. El mensaje de los cielos en Hech 1:11 es enfático. La venida de Cristo fue un tema de que habló mucho con Sus discípulos (Mt 24). Ninguna otra verdad recibe más énfasis en el N.T. que el regreso personal y físico de Cristo al fin de la edad.

B. La Manera del Regreso de Cristo.

Será físico y visible, el regreso actual del Teantropos (Hech 1:11; II Cor 1:7; 4:5; 11:26; Fil 3:20; Col 3:4; I Tes 4:15-17; II Tes 1:7-10; Tit 2:13; Apoc 1:7). Decir que la venida de Cristo en Pentecostés cumple Su promesa de regresar, falla completamente de explicar tales pasajes. Los términos utilizados en el N.T. para el regreso de Cristo son:

1. PAROUSIA.- Presencia, o una venida precedente a una presencia (Mt 24:3; I Cor 15:23; I Tes 2:19).

2. APOCYLUPSIS.- Una revelación, un descubrimiento de lo que antes había sido ocultado, en este caso la gloria y majestad de Cristo (II Tes 1:7; I Ped 1:7,13; 4:13).

3. EPIPHANEIA.- La apariencia gloriosa del Señor. En este termino todo el énfasis es en la gloria del Señor regresando (II Tes 2:8; I Tim 6:14; II Tim 4:1-8; Tit 2:13).

C. El Propósito del Regreso de Cristo.

Regresará a juzgar el mundo y perfeccionar la salvación de Su iglesia. Así El que sufrió a las manos de los hombres regresará como su Juez. Esta es una prerrogativa especial del Mediador. (Jn 5:22,27; Hech 10:42; 17:31).

A Su regreso Cristo sentenciará a los malos al castigo eterno, y vindicará públicamente a los Suyos, dirigiéndoles a la plena gloria de Su reino eterno. Así la victoria de Cristo será completa.

CH 52. Preg. ¿Qué consuelo te ofrece la vuelta de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos?

Resp. Que en todas las miserias y persecuciones, con plena confianza, espero del cielo, como juez, a Aquel mismo que primeramente se puso delante del juicio de Dios por mí y alejó de mí toda maldición; el cual echará a todos los enemigos suyos y míos en las penas eternas; y a mí, con todos los elegidos, me conducirá al gozo del cielo y a la gloria eterna.
(Filip. 3:20; Luc. 21:28, Rom. 8:23; Tito 2:13; 1Tes. 4:16. Mateo 25:41, 2Tes. 1:6 Mateo 25:34, 2Tes, 1:7).

NOTA. El Espíritu Santo en la Vida Terrenal de Cristo.

Este tema es importante, pero se le tratará bajo la doctrina del Espíritu Santo. Por ahora solamente notemos que se puede ver tres etapas en la relación entre el Espíritu y el Cristo encarnado.

Etapa 1: Concepción, Nacimiento y Crecimiento.

Etapa 2: Bautismo, Tentaciones y Ministerio.

Etapa 3: Muerte, Resurrección y Ascensión.

Hablando del papel del Espíritu Santo en la misión de Cristo Abraham Kuyper refiere a el “a quien… dones, poderes y facultades son impartidos en tal medida que nunca podía sentir la falta de cualquier don del Espíritu Santo. No carecía de nada, poseía todo; no por virtud de su naturaleza divina, que no puede recibir nada, siendo en si la plenitud eterna, sino por virtud de su naturaleza humana, que fue dotada con tales gloriosos dones por el Espíritu Santo.”

El Pacto de Gracia

La Fuente de la Salvación: El Pacto Divino.

(II Confesión de Londres 1689 Cap 7)

En el Antiguo Testamento, la palabra usada para "hacer" un pacto es "cortar". Un pacto es un acuerdo entre dos o más personas que son generalmente iguales. Pero un pacto puede ser impuesto por un superior.

Dios exige sus demandas y hace sus promesas y el hombre toma los deberes impuestos y hereda las bendiciones. En el pacto de obras el hombre podía alcanzar los requisitos. Podía, como Dios le creó, hacerlo.

En el pacto de gracia es dado poder hacerlas solamente por la influencia regeneradora y santificadora del Espíritu Santo.

1. El pacto de Redención: El hombre por su caída, no puede alcanzar las demandas de Dios, pero Dios por Su gracia lo salva (Confesión 1689).

Dios y Su pueblo son las partes en el pacto. Debemos distinguir entre el pacto de redención entre el Padre y el Hijo (que es eterno) y el pacto de gracia entre Dios y Su pueblo (que funciona en tiempo e historia).

A. ¿Que es el Pacto de Redención?

Es el pacto eterno entre el Padre y el Hijo respecto a la iglesia (Sal 2; Jn 17).En la Trinidad (comunión entre la deidad) El Padre y el Hijo pueden ser los objetos de la acción de cada uno al otro. La Trinidad es un misterio enseñado claramente en las escrituras y es esencial al evangelio.

El pacto de redención es el plan eterno de Dios para redimir y unir en un solo cuerpo a todos los objetos de Su gracia. El Padre representa a la Trinidad. El Hijo representa a Su pueblo.

B. El Lugar de Cristo en el Pacto de Redención.

1. El es la garantía - la palabra se usa en Heb 7:22. Se hace responsable por las obligaciones legales de otros. Cristo cumplió plenamente con las demandas justas de Dios. Emprendió la expiación de los pecados de Su pueblo (Isa 53).

2. El es Representante o Cabeza. Como el Postrer Adán (I Cor 15:45) representa a todos los que el Padre le ha dado (Jn 6:37).

Esta obra dada al Redentor incluyó el tomar nuestra naturaleza, humillarse a nacer de una mujer y estar en la condición de hombre. Llegaría a ser carne, hecho en todas cosas como Sus hermanos pero sin pecado (Heb 2:17). Nacería bajo la ley (Gal 4:4). Consintiendo voluntariamente a cumplir toda justicia por guardar la ley de Dios perfectamente como se aplica al hombre. Cargaría nuestros pecados y la maldición que el pecado impone. Sufriría la ira de Dios contra el pecado y por el sacrificio de sí mismo haría propiciación por nuestros pecados. Esta obra incluye toda Su vida terrenal, Su humillación, tristeza y sufrimiento y Su muerte en la cruz cuando Dios le abandonó.

A Cristo le fue prometido del Padre:

I. Un cuerpo apto y preparado como Su tabernáculo terrenal; no contaminado por el pecado y así sin mancha (Heb 10:5).

II. El Espíritu de Dios sin medida (Jn 3:34) para llenarle Su naturaleza humana con gracia y fuerza para Su misión.

III. La presencia del Padre para apoyarle y consolarle y la seguridad de que finalmente heriría a Satanás bajo Sus pies (Gén 3:15).

IV. Liberación del poder de la muerte (Sal 16; Hech 2:23-31) y exaltación a la diestra de Dios en los cielos (Fil 2:9- 11);toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mt 28:18) puesta en Sus manos para unir y redimir finalmente a Su iglesia (Col 1:18; Efes 1:20-23).

V. La seguridad de que El como Cabeza de la iglesia mandaría al Espíritu Santo a quienes quiere para renovar sus corazones a consolar y sostenerles y a calificarles para Su servicio y reino (Hech 2:33).

VI. La garantía de que todo lo que el Padre le había dado vendría a El y serían guardados por El para que nadie perezca (Jn 6:37-39).

VII. La promesa que una multitud que nadie puede contar llegaría a participar de Su redención y finalmente que el reino Mesiánico abrazaría todas las naciones de la tierra (Apoc 7).

VIII. En todo esto Cristo vería el fruto de la aplicación de Su obra y quedaría satisfecho (Isa 53:11) y entonces Dios sería todo en todos y Cristo entregaría el reino a Su Padre, siendo cumplido el pacto de redención (I Cor 15:25-28).

C. Pruebas Bíblicas para el Pacto de Redención.

En Zac 6:13 se halla el nombre "Consejo de Paz" que tiene un sentido mesiánico refiriéndose a la unión de los oficios de rey y sacerdote de Cristo. Mientras no se puede usar este pasaje para probar que el Consejo de Paz es un Consejo eterno sin embargo, esta doctrina se puede establecer de otras partes.

I. Las escrituras muestran que el plan de redención era parte del decreto divino (Efes 1:4,5; 3:11; II Tes 2:13; II Tim 1:9). Las escrituras revelan un diseño definido en la economía de la redención. El Padre la origina, el Hijo la ejecuta y el Espíritu es el que aplica la salvación. Esto indica un propósito y acuerdo dentro de la deidad: un pacto de redención.

II. Ciertos pasajes de las escrituras muestran que el plan de salvación de Dios era un pacto. Cristo se refiere a promesas hechas a El desde la eternidad y a una comisión recibida de Su Padre (Jn 5:30; 6:38-40; 17:4-12). Pablo en Rom 5:12-21 y I Cor 15:22 presenta a Cristo como Cabeza de un pacto.

III. Cuando las escrituras indican los elementos esenciales de un pacto: partes contratando, promesas y condiciones entonces debemos reconocer la existencia de un pacto.

Sal 2:7-12 Personas nombradas y promesas dadas. El Nuevo Testamento endosa el carácter mesiánico de este pasaje (Hech 13:33; Heb 1:5; 5:5).

Sal 40 nos muestra al Mesías gozar en hacer la voluntad de Dios (Heb 10:5-7). También reclama un galardón (Jn 17:5) y se refiere a Su pueblo y Su futura gloria como un galardón dado a El por el Padre (Jn 17:6; Fil 2:9-11).

IV. La idea de un pacto de redención tiene que ver con el Mesías en ciertos pasajes del Antiguo Testamento (Sal 89:3 basado sobre II Sam 7:12-14 se muestra mesiánico en Heb 1:5).

Isa 42:6 habla del Mesías. Jehová dice "te pondré por pacto al pueblo". Cuando en Sal 22:1,2 y Sal 40:8 el Mesías habla de "Su Dios" está usando el lenguaje del pacto.

D La Relación de Este Pacto con el Pacto de Gracia.

I. L. Berkhof dice,"El consejo de redención es el prototipo eterno del pacto de gracia histórico". El pacto de gracia tiene al Dios eterno y al pecador, elegido en Cristo como su Garantía, como las partes. El pacto de redención tiene al Padre y al Hijo como Cabeza de los elegidos, como las partes.

II. El consejo de redención es el cimiento eterno sobre el cual reposa el pacto de gracia. Si no hubiera un consejo de paz entre el Padre y el Hijo no habría ningún pacto entre el pecador y el Dios eterno.

III. El consejo de redención hace efectivo el pacto de gracia porque provee los medios y el motivo por establecer y ejecutar al último. Solamente por fe obtiene el pecador las bendiciones del pacto. En el consejo de redención el camino de fe es abierto y decretado. El Espíritu Santo, quien despierta al pecador y le concede el arrepentimiento, fue prometido a Cristo por el Padre y el aceptar la vida por fe fue concedido por Cristo (Hech 5:31). Ambos son dos lados, un eterno, el otro histórico, del mismo pacto de misericordia.

2 El Pacto de Gracia (II Con Baut 1689 cap 7; CB 17; CD II R II; CM p 12,20)

Como el anterior, este tiene a Dios como su Autor. En ambos la promesa es la de vida eterna y el propósito fundamental es la gloria de Dios. Vemos la inmutabilidad del acercamiento de gracia, de Dios al hombre en términos del pacto. Aunque los detalles y términos son diferentes en diferentes situaciones, es una equivocación tratar los pactos como aislados ignorando la naturaleza esencial de las relaciones de Dios con el hombre y la totalidad de la experiencia humana. Pero hay puntos de distinción (vea el pacto de obras y el pacto de gracia).

En el primero Dios aparece como Creador y Señor.

En el último Dios aparece como Redentor y Padre.

En el primero el hombre aparece como criatura de Dios en una relación correcta con Dios.

En el último el hombre aparece como pecador y solamente puede aparecer como representado en Cristo.

No hay mediador en el pacto de obras.

Hay mediador en el pacto de gracia.

El anterior era contingente en la obediencia total del hombre.

El último descansa sobre la obediencia segura de Cristo.

En el anterior el camino hacia la vida dependía de guardar la ley.

En el último el camino hacia la vida es por fe en Cristo la única y suficiente justicia de Su pueblo.

A. Las Partes en el Pacto.

Dios toma la iniciativa y decide, en una manera llena de gracia, la relación en que la segunda parte será delante de El.

El pecador elegido en Cristo. Mientras algunos teólogos reformados ven el pacto de gracia incluyendo toda la humanidad, la mayoría están de acuerdo de que el pacto de gracia es entre Dios y los elegidos. En las escrituras primitivas no se ve límites y todos podrían ser incluidos, pero al llegar al tiempo de Abraham hay una limitación que es más y más clara.

Carlos Hodge dice "el pecado grande de los que escuchen el evangelio es que rechazan aceptar de ese pacto y entonces se ponen afuera de su alcance". Esto es verdad si lo entendemos decir que tal pecado excluye al pecador impenitente. El pecador elegido, sin embargo, siempre está dentro del pacto, por causa de Cristo, su Garantía.

Mientras el evangelio se dirige a todos los hombres y todos son responsables igualmente, como dice Hodge "todo el esquema de redención tiene referencia especial a los dados por el Padre al Hijo".

Nuestro pensar en cuanto a las partes llegará a ser mas claro si recordamos que el pacto de redención es la base eterna del pacto de gracia y que el posterior es la expresión histórica del anterior.

Que el pacto de gracia da testimonio y bendice a todos, no lo negamos pero como expresión de bendición, de promesas ricas aceptadas por fe, que es el don de Dios y como un privilegio que se realiza por el poder y la influencia del Espíritu Santo, sin duda alguna se establece como un pacto entre Dios y los elegidos (Jer 31:33,34; Heb 8:8-12; Gal 3:29).

B. La Posición de Cristo en el Pacto.

Aunque se dice que el pacto de gracia es entre Dios y los elegidos, en que Dios promete y el pecador acepta, la salvación por fe en Cristo, solamente es en Cristo que el pecador tiene su posición en el pacto. Entonces Cristo, mientras no es una parte contrayente, en este pacto, en este sentido estricto, es su Mediador. Su relación al pacto es de importancia vital. No podía existir sin El. El oficio de Mediador de Cristo quiere decir mucho más que en el sentido moderno.

I. Fue solamente en base de Su obra que Dios entró en este pacto de gracia con los elegidos.

II. Como Garantía El garantiza el cumplimiento de todas las promesas y condiciones del pacto.

III. Así se puede decir que El mismo es nuestra salvación, Su sangre es "la sangre del pacto"; Su muerte es un sacrificio federal que unió a las partes del pacto y aseguró el cumplimiento de todas sus condiciones. La cruz hace seguros los dones de la gracia de Dios (Efes 4:7-11) y la perseverancia de los elegidos en fe y obediencia.

C. La Promesa del Pacto de Gracia.

La promesa central se expresa mejor en las palabras; "Yo seré tu Dios y El de tu descendencia después de ti" (Gén 17:7).En más detalle, como se desarrolla por todas las escrituras.

I. Bendiciones temporales, simbolizando privilegios espirituales (Heb 11:7-10).

II. La promesa de justificación y la adopción de hijos con derecho a la vida eterna (Gen 15:6).

III. La promesa del Espíritu Santo para aplicar la salvación y para su función práctica de la redención.

IV. La seguridad de glorificación final (Sal 16:11; 73:26-28; Jer 31:33,34; Ezeq 36:27; Dan 12:3; Gal 4:5,6; Tit 3:7; Heb 11:7; Stg 2:5).

La respuesta del hombre así garantizada por la cruz de Cristo se ve en la nueva relación que sostiene como una mujer a su marido, una esposa a su esposo, un hijo a su padre. En cada caso se ve un amor confiado y devoto. Cuando Dios dice "Seré tu Dios" el creyente responde. Dios promete justificación y perdón de pecados, adopción y vida eterna, y el hombre en Cristo responde por confiar en Cristo por el tiempo y por la eternidad, y por una nueva vida de obediencia. La fe no es una condición del pacto (la elección es incondicional) sino una condición dentro del pacto - es la manera de gozarse de todos los otros dones del pacto de gracia.

D. La Permanencia del Pacto de Gracia.

Por esto queremos decir que el plan de salvación de Dios ha sido lo mismo en todas las épocas.

I. El pacto es Trinitariano por naturaleza. Tiene su origen en el amor predestinaría del Padre, su cumplimiento en la obra redentora del Hijo y su realización en las vidas de los hombres por la aplicación de una redención cumplida por el Espíritu Santo (Jn 1:16; Efes 1:1-4; 2:8; I Ped 1:2).

II. El pacto es eterno (Gén 17:19; II Sam 23:5; Heb 13:20). Hablando humanamente tenemos en mente "la eternidad futura" o la permanencia de este pacto. Se queda para siempre efectivo y es inviolable.

III. Esencialmente es lo mismo en cada época del tiempo aunque su forma de administración puede cambiar. Abraham (Gén 17:7), Sinai (Ex 19:5; 20:1,2), Israel en Moab (Deut 29:13), David (II Sam 7:14), el Nuevo Pacto (Jer 31:33;Heb 8:10). Cristo muestra el hecho de que porque Dios es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, estos patriarcas poseen vida eterna (Mat 22:32).

La Biblia hace claro que hay solamente un evangelio por lo cual los hombres se pueden salvar, y el evangelio, siendo la revelación del pacto de gracia, sigue que hay solamente un pacto. El evangelio verdadero fue proclamado en germen en Gén 3:15. Fue predicado a Abraham. Gal 3:8 señala la manera en que Abraham obtuvo la salvación como típico de la experiencia de los creyentes del Nuevo Testamento y le llamó a Abraham "el padre de los creyentes". Para Pablo el pacto con Abraham todavía funciona (Rom 4:9-25; Gal 3:7-9,17, 18; Heb 6:13-18). El Mediador del pacto es el Cristo que nunca cambia (Heb 13:8;Hech 4:12). Todos los que están en Cristo sin consideración de raza son herederos del pacto (Gal 3:6-29).

Los Romanistas enseñan que los que vivían antes de Cristo no fueron salvados. Están en sus pecados ignorados.

E Los Pactos Históricos

Históricamente había varios pactos establecidos por Dios. Estos se relacionaban hasta con la creación y providencia de Dios (Jer 32:20, 25 cp. Gén 8:22). En esto se ve “Las ordenanzas de Dios....inamoviblemente establecidas por la ordenación, el poder y la fidelidad de Dios” (J. Murray).

El Pacto Post-diluviano con Noé (Gén 9:9-17)

1. Este fue concebido, inventado, determinado, establecido, confirmado y dispensado por Dios mismo (Gén 9:9 cp. 11-13, 17).

2. Fue universal en su alcance (Gén 9:9-10) y trabaja para bien aún para los que no tienen un entendimiento inteligente de él. Pero está acompañado por revelación y se espera que los hombres le entiendan.

3. Es incondicional.

4. Es unilateral aún en su seña que solamente Dios efectúa y que declara su fidelidad (Gén 9:16).

5. Es sempiterno (Gén 9:16). Esto resulta de y da testimonio a su divinidad. Es un pacto con la creación, no específicamente con el hombre como hombre. (Cp. el pacto pre-diluviano con Noé Gén 6:18, 22 que tiene una condición de obediencia.) Los mandamientos son soberanos y unilaterales. Co-operación es la de respuesta que la gracia del pacto contiene y demanda.

El Pacto con Abraham (Gén 15; 17)

Este pacto muestra nuevos rasgos.

1. El juramento auto-maledictorio de Dios (Gén 15:8-18)

2. El guardar y romper el pacto (Gén 17:9-10, 14)

Es posible traspasar el pacto (Deut 17:2), abandonarlo (Deut 29:25), estar inestable en él (Sal 78:27), tener una disputa del pacto (Lev 26:25) y sufrir las maldiciones de él (Deut 29:20).

Se caracteriza por:

1. Su soberanía e intimidad.

2. Obediencia. Esta es “una necesidad surgiendo de la intimidad y espiritualidad de la relación religiosa involucrada” (J. Murray).

“La más grande la gracia, lo más acentuada llega a ser la soberanía de la administración.” (J. Murray). La responsabilidad del hombre por guardarle no interfiere con esto. “El disfrutar continuo de esta gracia y de la relación establecida es contingente del cumplimiento de ciertas condiciones.” (J. Murray). La relación del pacto ya está establecida.

3. Es discriminatorio.

El Pacto con Moisés (Ex 19-24)

Se pregunta si este es un acuerdo con condiciones. Hay condiciones allí, pero también estaban en el pacto con Abraham.

Liberación de Egipto estaba a base del pacto con Abraham (Ex 2:24; 3:16-17; 4:4-8; Sal 105: 8-12, 42-45; 106:45).

La espiritualidad del pacto es como la del pacto con Abraham (Ex 6:7; Deut 29:13). Como liberación se debe al pacto con Abraham, él con Moisés es una continuación de esto. El pacto ya existe (Ex 19:5-6). Obediencia procura el disfrute de las bendiciones de él. No es una condición para hacer el pacto. La sangre “ fue simplemente la confirmación o sello del pacto establecido y de la relación constituida” (J. Murray) (Ex 24:7-8).

El pacto fue una disposición soberana (Ex 34:27-28; Lev 24:8; Núm 18:19; 25:13). Si es un pacto sempiterno entonces debe ser uno y el mismo con el pacto con Noé. De otro modo debemos regresar a ideas Dispensacionalistas. (¿El carácter sempiterno de la promesa de la tierra de Canaan sugiere un milenio?)

El Pacto con David (II Sam 7: 12-17; Sal 89:3, 4, 28, 34; 132:11ss)

El énfasis aquí es en la seguridad, determinación e inmutabilidad del pacto y de la promesa. Este pacto es explícitamente mesiánico (Isa 42: 1, 6, 49:8; cp. 55:3,4). Es una dispensación unilateral y soberana.

El pacto sempiterno que Jehová hace con el pueblo es correlativo con el hecho que él ha dado al Siervo como un pacto del pueblo. La misión mesiánica está en términos del pacto (Mal 3:1).

El es el Ángel del Pacto porque viene en prosecución de la promesa y del propósito del pacto, y él mismo es el Pacto porque las bendiciones y provisiones del pacto son a tal punto enlazadas con él que él mismo es la encarnación de estas bendiciones y de la presencia de Jehová con su pueblo que el pacto asegura.

Isa 55:3 no es contractual sino unilateral.

El Pacto en el N.T.

Desde el principio hay hechos redentores en cumplimiento del pacto con Abraham (Luc 1:68-74). Hay comparaciones con la redención de Egipto. Representa la misma fidelidad a la promesa y juramento del pacto en ambos casos. Hasta aquí hay continuidad en el pacto.

Pero el N.T. habla de “Pactos” (plural) (Rom 9:4; Efes 2:12). De nuevo hay enlaces con la promesa.

El pacto es inmutable, seguro e inviolable (Gál 3:15-17).

1. Hay un contraste entre el antiguo y el nuevo pacto, pero la idea todavía es la del pacto. El Nuevo Pacto es el cumplimiento de él con Abraham (Luc 1:72, 73; Gál 3:15ss). La gracia y la promesa son las mismas en el antiguo y en el nuevo pacto.

La sangre de Cristo es la sangre del Nuevo Pacto (Mat 26:28; Mar 14:24; Luc 22:20; I Cor 11:25). El Pacto es una designación del sumo total de la gracia, bendición, verdad y relación asegurado por la sangre sacrificial que él derramó.

El Nuevo Pacto es el ministerio del Espíritu como el Espíritu de Vida (II Cor 3:6-8), el ministerio de justificación (II Cor 3:9) y libertad (II Cor 3:17). Es la bendición más alta de y la relación más cerca de Dios.

Es un pacto con un ministerio más excelente (Heb 8:6) en términos de acceso a Dios conseguido y comunión con él mantenida (Heb 8:10).

Las promesas son mejores (Heb 8:6). Sus leyes son más estrictas, pero habilidad a obedecer es dada (Heb 8:10). Dispensa perdón de pecados (Heb 8:12). La difusión de conocimiento se universaliza (Heb 8:11).

2. La muerte del Testador (Heb 9:16-17). Se hace uso de esto para ilustrar “la eficacia trascendente de la muerte de Cristo en conseguir los beneficios de la gracia del pacto” (J. Murray). De nuevo se nota su carácter unilateral.

Varios pactos son constitutivos de épocas en el desarrollo y la efectuación de la voluntad redentora de Dios.

La Hermenéutica Dispensacionalista

A. Advertencias

No se debe reaccionar emocionalmente a favor ni en contra:

1. Estamos bajo una obligación solemne a aceptar como hermanos a todos los que aceptan la verdad salvadora (I Jn 4:15). Debemos distinguir entre novedades teológicas, errores y herejías. Las últimas no se pueden aceptar como cristianas.

2. Estamos bajo obligación solemne de no dar falso testimonio.

3. Distinga entre personas y principios. Los Dispensacionalistas han sido responsables por el avance del Evangelio.

4. Reconozcamos que hay diferentes tipos de Dispensacionalismo.

B. ¿Cuáles son las Características Esenciales del Dispensacionalismo como Sistema de Interpretación?

1. Un Literalismo Estricto en Interpretar el Lenguaje de la Biblia.

El Dispensacionalismo es el único sistema que trata de predicar el sistema literal de interpretación consistentemente.

2. Un Verticalismo Rígido al Estructurar las Épocas Bíblicas.

La revelación viene en épocas: creación, caída, diluvio, Abraham, Éxodo, Cristo, Pentecostés etc. Para el Dispensacionalista estas son distintas. Cada Dispensación empieza con Dios probando al hombre. El hombre no fue aprobado, y la Dispensación fue terminada por el juicio de Dios. Después Dios dio nueva revelación, con una nueva base de prueba, que también fracasó etc.

Note: las Dispensaciones en la Edad de Conciencia, la Edad de la Promesa, la Edad de Ley. ¿Tenemos conciencia? ¿Tenemos promesas? ¿Estamos bajo la Ley?

3. Un Separatismo Rígido al Pensar en las Comunidades Redimidas en la Biblia.

Hay dos comunidades por quienes vino la revelación de Dios y por quienes los propósitos de redención fueron cumplidas: Israel y la Iglesia.

¿Qué es su relación? ¿Es la iglesia el crecimiento del corazón del Israel verdadero y su expresión plena? ¿Hay una relación orgánica entre Israel en el A.T. y la Iglesia en el N.T.? ¿Es Israel el fundamento de la Iglesia?

En el Dispensacionalismo hay una separación rígida entre las dos. Israel es el pueblo terrenal de Dios en llamamiento y destino hasta la eternidad. La Iglesia es el pueblo celestial de Dios en llamamiento y destino hasta la eternidad. Un Dispensacionalista guarda la distinción entre Israel y la Iglesia: cree que Dios tiene dos propósitos en el tiempo, uno terrenal con Israel, y uno celestial con la Iglesia. Uno que no distingue así entre Israel y la Iglesia no es Dispensacionalista.

C. ¿Cuáles son los Errores Principales del Dispensacionalismo como Sistema de Interpretación?

Sus errores principales se encuentran en sus características esenciales.

1. Su Literalismo Estricto en Interpretar el Lenguaje de la Biblia.

Podemos venir a las Escrituras con una de dos actitudes: o se puede imponer un sistema de interpretación sobre ellas, o se puede preguntar que principios de interpretación se imponen sobre si mismas las Escrituras.

El Dispensacionalismo impone un sistema de literalismo estricta sobre la interpretación de las palabras bíblicas.

“La regla infalible de interpretación de la Biblia es la Biblia misma. Por lo tanto, cuando hay duda acerca del verdadero sentido (él cual no es múltiple sino único) dicho sentido debe ser buscado y establecido con la ayuda de otros textos que hablen más claramente (II Ped 1:20,21; Hech 15:15,16)" (West Con I:ix).

¿Cómo se deben interpretar las profecías del A.T.? Vayamos al N.T. para ver como les interpretaron los apóstoles. Ej. Ezeq 36:24-27; Jer 31:31,32: "casa de Israel y casa de Judá" quiere decir exactamente esto. Pero en Heb 8:7-13 dice que Cristo las cumplió en el Evangelio.

Ej. Hech 15:13-21 Jacobo cita Amos 9:11,12 para explicar como los gentiles iban a entrar en el pueblo de Dios, esto es re- edificar el tabernáculo de David. Algunos dicen que el tabernáculo de David será re-edificado después del rapto de la iglesia, pero esto no tiene nada que ver con el asunto a que se dirigió Jacobo.

Los dispensacionalistas dicen que espiritualizar es igual que alegorizar (como Origenes etc.). Pero no lo es. Lo que es terrenal es primera y es como la sombra de la realidad espiritual que sigue (tipos y antitipos).

El literalismo que rechazó el reino espiritual de Cristo fue responsable por Su muerte.

Los dispensacionalistas están entre los que predican más los tipos y simbolos en el A.T. Quizás ellos pueden ver cuan rico es el texto en referirse a Cristo. Pero ¿qué del literalismo estricto?

2. Su Verticalismo Rígido en Estructurar las Épocas Bíblicas.

El dispensacionalismo no dio cuenta de la unidad orgánica entre las varias épocas en las Escrituras. Desde Gen 3:15 el tema principal es Cristo y la redención de los elegidos de Dios. La estructura de todo esto es el Pacto de Gracia. Dentro de esta estructura hay un organismo creciente, que mientras crece pierde algunas cosas (como la semilla en la tierra que pierde algo al crecer, pero mantiene una unidad orgánica con la planta). Así el principio unificador de las Sagradas Escrituras es el Pacto de Gracia como estructura, Cristo como tema central, y la redención como su preocupación esencial.

El dispensacionalista dice que el tema principal no es la salvación en Cristo, sino la gloria de Dios (algo más grande). Pero bíblicamente la gloria de Dios se ve en la salvación (Efes 3:21 La gloria de Dios se manifiesta en la salvación de la iglesia por toda la eternidad.) Lo que une las épocas bíblicas son Cristo, el Pacto de Gracia, y el establecimiento de un pueblo por quienes Su gloria se manifiesta a toda la creación.

El verticalismo rígido no reconoce esto. Además causa problemas en entender la relación entre la Ley y la Gracia. Hay una relación entre la Ley y la Gracia, pero los dispensacionalistas dicen que son distintas. Así con el pueblo de Dios. ¿Dónde se cumple la promesa a Abraham? Según los dispensacionalistas esta se cumple en Israel, los judios. Pero Pablo dice que se refiere a la iglesia (Rom 4; Gal 3). Tenemos nuestra herencia en Cristo y en los cielos.

3. Su Separatismo Rígido en Pensar en las Comunidades Redimidas en la Biblia.

Cristo es el centro de toda profecía (Luc 24:26,27,45,48). Noten que los judios son considerados iguales a cualquier otra nación (Hech 3:24). Algunos dicen que los profetas no sabían nada de la iglesia, que era un misterio. Pero el misterio, según Pablo (Efes 3:8-12) es que los gentiles entrarían como iguales con los judíos. Las profecías del A.T. hablaron de las naciones yendo a Jerusalén y al templo, porque así fue la adoración pura (vea Heb 12:22-24). La iglesia es la expresión final y gloriosa de lo que Israel fue como nación, y el remanente fue en realidad. Hay una unidad orgánica. En Rom 9:11 solamente hay un olivo. Las ramas naturales son quebrantadas y los gentiles son añadidos. No es otro árbol.

De este separatismo rígido proviene la doctrina del rapto secreto antes de la tribulación. “La distinción entre Israel y la iglesia lleva a la creencia de que la iglesia será llevada de la tierra antes de la tribulación, que es en un sentido mayor, preocupado con Israel." (Ryrie). Esta creencia, y no el texto bíblico, determina esto. Como Israel y la iglesia son distintos, Dios tiene que sacar a la iglesia de la escena para poder tratar con Israel de nuevo.

Este separatismo está en contra de Efes 2:14-18 y Hebreos. Se tiene que regresar a tipos y símbolos.

D. ¿Cuales son los Peligros y Errores Principales del Dispensacionalismo como Productor de una Calidad de Vida Religiosa?

Lo que se piensa afecta como se vive y se adora. El dispensacionalismo ha producido una calidad de vida religiosa.

1. Un Antinomianismo Potencial.

El Antinomianismo es el sistema en que la Ley de Dios es rechazada como regla de vida. No es exclusivo al dispensacionalismo.

Para el dispensacionalismo el Reino es primeramente en el futuro. Al ser cristiano no se pasa del reino de las tinieblas al reino de Su amado Hijo (Col 1:13). No tiene que ver con un Rey. Niega que Cristo es el Rey de la iglesia (Sal 2:12). La iglesia no está bajo la Ley, sino bajo la Gracia. No se predica la Ley en el evangelismo. Pero esta es el instrumento de Dios para convencer de pecado (Rom 7; Gal 3). El sabado cristiano no existe. Ryrie enseña que si se dice que se necesita someterse a Cristo como Señor está predicando otro evangelio. No todos los dispensacionalistas enseñan así.

2. Un escapismo práctico.

a. Todas las dificultades se refieren a otros. Se escapan de una actitud de responsabilidad en la iglesia. Esta dispensación terminará como todas las demás en un fracaso (estamos en el período de Laodicea Apoc.3:14-22). Entonces seguramente la iglesia ha crecido en número de organizaciones para-eclesiásticas e independientes (misiones, seminarios, etc). No le importa la iglesia. Pero Cristo será glorificado en la iglesia (Efes.3:20,21). Mat.28:18-20 se aplica hasta que venga el Señor.

b. Un escape de responsabilidad cívica. No tiene interés en la sociedad e ignora la nobleza de cualquier trabajo. Lo que importa es ser obrero cristiano y nada más. No son sal y luz (Mat.5:13-16).

c. Se escapan del discipulado responsable. No es preciso negarse. Al momento del último peligro Cristo nos levantará. No tendremos que sufrir. Pero es muy probable que tengamos que sufrir. Necesitamos comprometernos a un discipulado que nos preparará para esta posibilidad.

3. Un futurismo incorrecto.

Cada momento se piensa en lo que está pasando en Israel. Tienen conferencias proféticas. Se preocupan de las señales de los tiempos. ¿Qué de la idea de que Cristo puede venir en cualquier momento? Si hay señales de Su venida, entonces no podrá venir antes de que estas se cumplan.

Hay un gnosticismo: ellos tienen un mensaje profundo (vea Colosenses). Un creyente no puede ver muchas de estas cosas sin la ayuda de un "experto". ¿Quién puede ver "el rapto secreto" aparte de que alguien se lo enseñó? ¿Cómo se puede entender la Biblia por uno mismo? Hay dos pueblos de Dios, varios "evangelios", etc. (evangelio del reino; evangélico eterno, etc.). La Biblia tiene que ser interpretada por expertos, es romanismo.

Milenialismo

Quilianismo (1,000)

Quilianismo es otro nombre por milenarismo, la teoría que Cristo regresará a la tierra a reinar aquí por mil años antes de la consumación final. La creencia se base sobre una interpretación de Apoc 20:1-10.

1. Quilianismo En La Historia.

Algunos de los padres de la iglesia interpretaron Apoc 20:1-6 literalmente y en términos terrenales, y así distinguieron entre una primera y una segunda resurrección, con un reino milenial entre los dos. Ireneo, Bernabe, Justo, y Tertulio por ejemplo, tenían tendencias así, aunque algunos eran mas moderados que otros. Durante los primeros tres siglos el quilianismo estuvo presente en varios grados en la iglesia. Este fue un periodo de interpretación fantástica y materialista de las escrituras. Pocos buscarían guía de interpretación en el tiempo patristico, pero en aquellos días tempranos los milenaristas fueron una minoría distinta. No hay ninguna evidencia de milenarismo en Clemente ni Policarpo. "Las Enseñanzas De Los Doce Apóstoles", un manual de la iglesia primitiva, posiblemente del primer siglo, y no mas tarde que el comienzo del segundo siglo, es positivamente anti-milenarista en sus dichos.

Gradualmente el milenarismo fue vencido, generalmente debido a la obra de Agustín, quien identificó la iglesia con el reino de Dios, y habló del reino en términos espirituales mas bien que materiales. En la edad media el milenarismo fue considerado como herejía y estuvo asociado con varias sectas. En el tiempo de la Reforma las iglesias protestantes rechazaron el milenarismo y algunos anabautistas lo aceptaron.

En el siglo XVII el Postmilenialismo surgió. Algunos Luteranos y Reformados tomaron esta posición, y también varios de los puritanos. Según este punto de vista habrá una edad de oro para la iglesia y el evangelio antes del segundo advenimiento. Esta edad fue llamado "el Milenio" y la idea de un reino visible de Cristo en la tierra por mil años fue rechazado. Pero la mayoría de los quilistas de los siglos XVIII y XIX fueron premilenialistas, creyendo en algún forma u otro en un reino literal de Cristo después de Su regreso.

Alarmado por el hecho que los reformadores estaban señalando al Papa como el anticristo, el Jesuita Ribera propagó ideas futuristas del anticristo, e indicó un anticristo infiel, solitario, quien aparecería en el futuro lejano. Muchos romanistas todavía creen esto. Estas ideas de Ribera pronto contagiaron a los anglo-católicos, incluso a Juan Nelson Darby, quien llegó a ser un dirigente de los Hermanos Libres. El era un erudito con una fuerte personalidad y él desarrolló un sistema futurista y milenarista. Mientras los Hermanos Libres crecieron por todo el mundo, también se difundió su sistema profético.

Las ideas de Darby sobre la profecía fueron desarrollados mas por el Dr. C. I. Scofield en su famosa Biblia de referencia, hasta llegar al Dispensacionalismo actual. En su obra Scofield introduce a la Biblia, por medio de títulos y apuntes, una forma de milenarismo lo más elaborado y fantástico.

Este sistema llegó a ser enseñado en conferencias e institutos bíblicos, especialmente entre los "Fundamentalistas". Muchos creyentes han sido contagiados por esto, sin darse cuenta de la naturaleza y fondo histórico de esta nueva enseñanza.

Entre los liberales hay una nueva forma de postmilenialismo que apareció al comienzo del siglo XX. Este ve la venida del reino de Dios en una nueva orden social, en que el cristianismo hallará plena y practica expresión. Abogados de este "evangelio social" buscan una renovación de la esperanza en el milenio. Sin duda el evangelio de Cristo tiene dimensiones sociales, y es pertinente a la sociedad, pero el "evangelio social" de hoy, estando divorciado de las doctrinas de las escrituras, no es el evangelio de Cristo, y entonces no es aceptable teológicamente y es impotente socialmente. La Teología de la Liberación es un ejemplo de este tipo de postmilenialismo moderno.

2. Amilenialismo o No Milenarismo.

Este es el punto de vista de la mayoría de teólogos reformados hoy. Dicen que Apoc 20:1-6 ha sido malinterpretado tanto por postmilenialistas, como por premilenialistas.

Según esta teoría el orden de los eventos al fin de la edad será como sigue:

1. Una apostasía y tribulación grandes en que el anticristianismo llegará a su clímax antes de la venida de Cristo.

2. La hostilidad del mundo a Cristo será derrota por El en Su apariencia personal, cuando vendrá del cielo a tomar a los Suyos a Si mismo, creyentes muertos siendo resucitados, y los vivos siendo cambiados.

3. Al venir Cristo los malvados muertos también serán levantados para juicio, la tierra y sus obras serán destruidos en fuego (II Ped 3), y saldrán "nuevos cielos y una nueva tierra en que mora justicia". Esto será el establecimiento del estado final.

Según el punto de vista amilenialista el reino de Cristo es eterno, no milenio. En la segunda venida de Cristo ocurrirán la resurrección y el juicio, seguidos por el orden eterno de las cosas, el reino de Dios absoluto y perfecto sin fin.

3. Postmilenialismo.

Este es el punto de vista de las ultimas cosas que enseña que el reino de Dios ya se esta extendiendo en el mundo por la predicación del evangelio y la obra del Espíritu Santo, y que al fin el mundo vendrá a Cristo, quien regresará al fin de un largo periodo de justicia y paz, conocido como el milenio. (Num 14:21; Isa 40:5; Sal 86:9; 2:8; 72; Mat 13:33 etc.) La mayoría de postmilenialistas creen que al fin del milenio habrá una explosión de maldad, y un Conflicto Ultimo con los seguidores de Satanás (Apoc 20:8). ¿Porqué mandó Cristo a Sus discípulos vigilar por Su venida (Mar 13:34-37) si no vendrá hasta después del milenio?

4. Premilenialismo.

Según esta escuela la segunda venida de Cristo será anticipada por un periodo de apostasía y seguida por mil años de paz y justicia en el ámbito mundial, llamado el milenio o el reino de Dios. Durante este periodo Cristo reinará en persona en esta tierra. Esto será seguido por el fin del mundo. Algunos dicen que el templo será reedificado en Jerusalén y los sacrificios restaurados (pero vea Hebreos). Al fin del milenio Satanás estará desatado y levantará oposición a Cristo. Después será derroto y los malvados serán resucitados. (Los justos ya resucitarán al comienzo del milenio.) Serán juzgados y llegaremos al estado final.

Esta teoría se base en Apoc 20:1-6 ¿Porqué toman el numero mil literalmente aquí, cuando dicen que los demás números en Apocalipsis son simbólicos?

5. Dispensacionalismo.

Este es un sistema de interpretación bíblica promulgado por J.N. Darby y la Biblia de Scofield. Divide la historia de la humanidad en siete periodos distintos llamados "Dispensaciones", y dice que en cada periodo Dios trata con la raza humana sobre la base de un principio específico. Se dicen que los siete dispensaciones son: Inocencia (Gen 1:28); Conciencia (Gen 3:23); Gobierno Humano (Gen 8:20); Promesa (Gen 12:1); Ley (Exod 19:8); Gracia (Jn 1:17); y Reino (Efes 1:10).

El Dispensacionalismo se puede resumir así:

1. El reino milenial como es enseñado por los premilenialistas.

2. La venida visible de Cristo será antes del milenio.

3. Esta venida será en dos etapas: el arrebatamiento y la apariencia, con un periodo de siete años, lleno de eventos, entre los dos.

4. El arrebatamiento puede ocurrir en cualquier momento, y será antes de la gran tribulación.

5. El arrebatamiento tiene que ver solamente con la iglesia.

6. La iglesia se compone de los que son salvos entre Pentecostés y el arrebatamiento.

7. La edad de la iglesia es un "paréntesis", no conocido a los profetas del A.T., entre las semanas sesenta-y-nueve y setenta de Dan 9.

8. Entre el arrebatamiento y la apariencia ocurrirán los eventos de la última semana de la profecía de Dan 9 de Mat 24, y de Apoc 4-19.

9. Después del arrebatamiento un remanente judío reemplazará a la iglesia de Dios en la tierra para la conversión de Israel y los gentiles, por la predicación del evangelio del reino, que es diferente del evangelio de la gracia de Dios, que Scofield nos dice es el evangelio para la edad de la iglesia. El evangelio del reino, según Scofield, es que Dios establecerá un reino judío en la tierra. Dice poco o nada acerca de la cruz. (vea Biblia de Scofield nota sobre Apoc 14:6). Según los Dispensacionalistas, fue el rechazo de Cristo por los judíos que hizo necesario la cruz, y posible la edad de la gracia.

Así la cruz no es el centro de la Biblia, sino un plan de emergencia por parte de un dios frustrado: la Ley y la Gracia son en contra la una a la otra: la iglesia no es necesaria a la profecía: restaura las ideas materialistas de los judíos en cuanto al reino de Dios: roba la iglesia de largas partes de la Biblia etc.

El Anticristo

La Venida del Anticristo.

i Punto de Vista Antiguo.

En los últimos días habrá un desarrollo correspondiente del mal o extensivo o intensivo. Este llegará a su clímax en la apariencia del Anti-Cristo. El termino "Anti-Cristo" se halla solamente en las epístolas de Juan (I Jn 2:18-22; 4:3; II Jn 1:7). La mayoría de los teólogos reformados hoy en día toman "Anti-" en el sentido de "ser en contra de" y piensan en un Anti-Cristo personal, una sola figura quien virtualmente será la encarnación del mal, y el archí enemigo de Cristo y Su iglesia (vea Berkhof, Strong etc.). El punto de vista reformado mas antiguo, que desde el tiempo de los Reformadores fue casi universalmente creído en los medios reformados, y aún luteranos, hasta el comienzo del siglo veinte, fue que "Anti-" denota "en vez de", y así la oposición de uno que toma el lugar de otro, y al mismo tiempo actúa en oposición a él. En este sentido estricto "Anti- Cristo" significa uno que pretende ser siervo de Cristo, quien pretende actuar en Su nombre, pero que es en realidad Su rival y enemigo mas grande. Este fue el punto de vista de quienes vieron el anticristo en total o en parte (dependía del particular reformador) en el papado, y este punto de vista halla expresión en la Confesión De Fe de 1689 XXVI:4.

Las Sagradas Escrituras emplean el termino "anticristo" en sentidos ancho y angosto. A veces el término denota todos los maestros que suplantan la palabra de Dios con las doctrinas de los hombres. (cp. I Jn 2:18) Tales maestros falsos, aunque pretenden ser seguidores de Cristo, fueron en realidad anti-Cristos. En II Tes 2:3-12 leemos del "hombre de pecado". La rareza del hombre del pecado consiste en que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios. Esto pasaría dentro de la iglesia profesante. Pero Pablo dice que este hombre del pecado, a pesar de su rol eclesiástico, se opondrá y se exaltará en contra a todo lo que se llama Dios o es adorado. Así que en II Tes 2:3-12 tenemos todas las marcas de la anti-cristiandad, y en el hombre del pecado tenemos uno que corresponde a, y que en realidad es, el anticristo. La frase "el cual se opone" (II Tes 2:4) denota uno que se pone como rival fundamento en el lugar de, o en contra a otro fundamento. "Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." (I Cor 3:11). Cristo es la verdadera roca y fundamento de la iglesia (Mat 16:18), pero el Papa dice que en vez de Cristo, este pasaje se refiere a Pedro y la línea de papas que pretende haber descendida de él.

La expresión que Pablo utiliza en II Tes 2 para la iglesia es "el santuario interno" y no, que se usa en el único pasaje donde el apóstol habla del templo material en Jerusalén (I Cor 9:13). Pablo no se refiere a un templo material por ser construido en Jerusalén, sino a la iglesia visible. Muchas veces, en realidad constantemente, se la usa místicamente en Jn 2:19-21 del cuerpo humano de Cristo. En Apoc 3:12 se le usa del santuario en la nueva Jerusalén y también del santuario interno de Dios en la tierra, la iglesia verdadera de Cristo (Apoc 11:1,2). Así vemos que el hombre del pecado es una figura eclesiástica, y no uno que esta abiertamente hostil a la cristiandad. En este respecto es significante notar que su tipo en las Escrituras es Judas (Jn 17:12; II Tes 2:3).

Regresando al termino "anticristo", la mejor traducción de II Jn 1:7 lee "quien esto hace es el engañador y el Anticristo", y Juan acaba de referirse a "muchos engañadores". Así está usando el término "anticristo", no para señalar un solo individuo, sino como una denominación colectiva de muchos maestros falsos quienes, en el nombre de Cristo, enseñaron doctrina anti-cristiana, doctrina en contra del evangelio de Cristo. De la misma manera Juan habla de "el espíritu del anti-Cristo" (I Jn 4:3).

Algunos distinguen entre "el hombre del pecado" y "el anti-Cristo" por el hecho que el apóstol Juan detectó al anti-Cristo en la iglesia de su día (II Jn 1:7) mientras el apóstol Pablo ve el avance del hombre del pecado como un evento futuro (II Tes 2:6,7). Pablo escribió "Porque ya esta en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio, y entonces se manifestará aquel inicuo a quien el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida...." Los lectores de Pablo ya sabían "quien al presente lo detiene" (v7). "El hombre del pecado" estaba presente en embrión, y surgiría en plena fuerza una vez que el poder refrenador fue removido.

Vemos entonces que no hay ningún espacio en el tiempo entre la aparición del anticristianismo y las primeras señales del "hombre del pecado". Vemos también que son idénticos en su naturaleza, apareciendo dentro de la iglesia visible, profesando servirle a Cristo, pero en realidad traicionándole con un beso. Es un hecho que mientras el imperio romano empezó a decaer el papado lentamente surgió en el escenario de la historia, el Papa pretendiendo ser el vicario de Cristo y profesando hablar en Su nombre, mientras enseñó lo que atacó el corazón mismo del evangelio de Cristo. Aún el Cardenal Manning dijo del papado: "O es Cristo, o es Anticristo", y el Cardenal Newman declaró: "El que habla por Cristo, o debe ser Su verdadero embajador, o Anticristo". Calvino observó: "Cuando la marca por lo cual él (Pablo) distingue al anticristo es que robaría a Dios de Su honor y tomarla a si mismo, da el rasgo principal que debemos seguir al buscar al anticristo".

El termino "hombre del pecado" o el "inicuo" se refiere a una sucesión de hombres, tal como "rey" en la visión de Daniel denota una sucesión de reyes. Es el papado, como centrado en y representado por el Papa, que cuadra tan perfectamente con la apostasía descrita en II Tes 2. Dr. William Cunningham señala que "desde que el hombre cayó han sido tres formas principales de religión verdadera, todos encarnando los mismos principios fundamentales.- la Patriarcal, la judía, y la cristiana". Satanás se ha puesto a corromper estas tres formas de la verdadera religión, y así, "bajo su agencia la religión patriarcal degeneró entre la masa de la humanidad al paganismo; la mosaica al estado de las cosas que se describe en la historia en los evangelios, y que por falta de una palabra mejor, se puede llamar fariseísmo; y la religión cristiana al papismo."

El catolicismo romano entonces, como un sistema de dogma, y como organización eclesiástica, no es simplemente una forma corrompida del cristianismo, es un "cristianismo" falso. Lutero dice correctamente, "El papado es un reino que destruye tanto la fe como el evangelio". Sin embargo los reformadores fueron rápidos en decir que había muchos cristianos dentro de los dominios del papado (Calvino Institución iv:2:11,12). Distinguieron entre la gente y un sistema, y por lo que se refiere a esto la situación no ha cambiado desde su día. No decimos que no hay ningún cristiano dentro de los dominios del papado. El Espíritu Santo es soberano en todas Sus operaciones.

Parece haber sido una progresión y un desarrollo del anticristianismo en los tiempos del N.T. y ciertamente esto ha sido verdad desde entonces. El papado todavía está al centro de la apostasía religiosa, y en las tendencias modernas del ecumenismo está jugando un papel principal en un intento a amalgamar todos los credos dentro de su control. En el papado tenemos la forma más avanzada, hasta ahora, del anticristianismo, y parece que cualquier desarrollo de la apostasía será hacia Roma en tendencia. (Confesión de 1689 xxv: 4).

ii Punto de Vista Moderno.

La tendencia de la mayoría de los teólogos evangélicos hoy en día es buscar un futuro anticristo infiel, con la idea de una sola persona quien encarnará todo lo que es malo.

Dan 7:8, 23,26 hablan de un "pequeño cuerno" que es la última manifestación de la última bestia. El fin de Dan 11 también parece describir un rey que no ha aparecido hasta ahora. Cristo habla de falsos profetas y falsos Cristos (Mat 7:15; 24:5; Mar 13:21,22; Luc 17:23) Mientras algunos de estas referencias se realizaron antes de la caída de Jerusalén otras hablan de algo después de este evento. Pablo dice que Cristo no vendrá hasta que "el hombre del pecado" aparezca (II Tes 2:1-12). Este pasaje habla en términos personales de este hombre.

En la iglesia Primitiva muchos pensaron que el Anticristo sería un judío con pretensiones a ser el Mesías y que gobernaría desde Jerusalén. Daniel le ve como un poder político, Pablo como un poder eclesiástico y Juan como los dos. Probablemente cerca del fin este poder se concentrará en un solo individuo, la personificación de toda maldad. Todos los pasajes referentes al Anticristo parecen tener un elemento personal. También, puesto que Cristo es una Persona y no solamente un principio ni mucho menos una serie de personas, es natural pensar que el anticristo será una persona.